El compromiso asumido debe ser cumplido.
El deber casi siempre se nos presenta cual farol iluminando
el camino, pero raramente nos detenemos para mirar.
¿A dónde piensan que llegarán? ¿Qué
piensan hacer con todo ese poder? ¿Cómo piensan
construir la Nación del futuro, desviando su presente
de las rutas trazadas en planos inimaginables por las mentes
humanas?
Gobernantes brasileños, están viviendo colectivamente
un momento decisivo, no sólo para su pueblo, sino
también para los otros pueblos del mundo.
Brasil es cuna de luz. De sus esferas astralinas, los viajeros
espaciales, pueden, a la distancia, vislumbrar las irradiaciones
multicolores que se expanden en todas direcciones. Es un
espectáculo de vida que extasía a todos los
transeúntes, de éste o de otros mundos.
Agraciado con elogios, ese pueblo fue escogido y preparado
para las transformaciones que ocurrirán en su planeta.
Preparados para recibir en el seno de la madre Tierra, en
torno de su territorio, los destinos de la Nueva Tierra.
Patria promisora.
Cuantos emisarios dispuestos a la lucha!
Cuantos cristianos envueltos por el deseo de trabajar en
favor de esa transformación.
Pero que gran sorpresa y desagrado, cuando, situados en
su lugar de combate, viene la deserción y desbandada
hacia el otro lado.
Uno a uno los vemos desbandar.
Las razones están todas vinculadas a la flaqueza
de los pobres sentidos humanos, que no perdonan al alma
descuidada.
SEXO - DROGAS - FORTUNA - PODER
Ah! El poder!
¿A dónde piensan llegar con todo ese poder?
¿Acaso se olvidaron de todas las lecciones tomadas
exhaustivamente en las universidades de Amor y Victoria?
¿Acaso olvidaron su importante papel a realizar
en ese momento decisivo de su planeta?
No es posible retardar más las decisiones que desde
hace mucho debieron haber sido tomadas, favoreciendo la
igualdad y fraternidad entre los hombres.
Dejen a un lado esa política mezquina, cuyo tema
central ha sido el poder y adopten finalmente la política
del Amor, que definirá los destinos de su planeta.
Amigos, hermanos, hasta ayer estaban entre nosotros! Fueron
preparados, muchos de ustedes, para ejecutar la función
que les fue confiada en esa vida. No lo olviden, pues prestan
cuentas a ella.
Acepten las invitaciones que sus consciencias les han hecho,
gobernantes de esa patria Brasil. Los destinos de este planeta
están en sus manos.
Adopten la política sincera y eficaz del Amor y
difundan la igualdad y fraternidad entre los hombres.
Ustedes tienen las condiciones para hacerla, pues el pueblo
que gobiernan fue escogido para ustedes. Hágan su
parte.
Bendita sea esta Tierra.
Bendita sea su Patria.
Bendito sea Brasil.
Que sea de los brasileños la cuna del mundo!
Queden en Paz.