¡Hermana, paz en Jesús!
La llegada de la noche hace que vuestro espíritu luche para no desconectarse del cuerpo, pues cuando se ve libre de la materia, durante el sueño reparador, aún tienes encuentros poco agradables, con hermanos de las "esferas inferiores", y sólo podrás librarte de ellos a costa de sacrificio, renuncia, reforma interior y práctica de las lecciones de Jesús. Ya despierta, has atraído la presencia de estos hermanos, por tu propia voluntad y rebeldía, y para alejarlos de tu vida necesitas mayor cantidad de energía, de buena voluntad y trabajo, para mantenerlos distantes.
Su indeseable presencia a tu alrededor te trae angustia, tristeza y esa opresión indefinible que sientes en tu interior.
Tu anhelo de estar con el Maestro aún no es lo suficientemente fuerte, pues debe estar acompañado del deseo de progreso, de transformación interior de los pensamientos, de las acciones y la palabra. Esto, hermana mía, aún no lo has conseguido.
No eres mala como te juzgas ser, apenas eres un espíritu reencarnado, aún titubeante, pero muy rebelde, y esa rebeldía te hace vulnerable a las trampas de las tinieblas, de los enemigos del pasado, de los hermanos de las sombras que desean esclavizar y dominar a los encarnados.
Podemos sugerir tratamiento espiritual, lectura de obras edificantes, Culto del Evangelio en el Hogar, servicio caritativo; estas son acciones que ciertamente debes realizar, pero también la reforma interior debe estar asociada a todas las actividades en la materia, a todas las acciones exteriores. La reforma interior, aquella que sólo el propio individuo y Dios perciben, debe ocurrir en tu interior, pues a medida que ocurre el cambio en los pensamientos y los sentimientos actuales, por otros superiores, se produce un cambio automático en la vibración de tus moléculas y todo tu cuerpo físico y espiritual asume una nueva forma. Ya no las sombras, sino la Luz, que automáticamente repele a los seres de las sombras.
Nada, ni nadie, podrá hacer lo que solamente tú debes realizar.
Inicia el hábito de la lectura de un pequeño trecho del Evangelio, diariamente, al despertar y antes de dormir.
¿Hermana, has frecuentado esta Casa semanalmente?
- No.
- Percibimos que los lazos que te ligan a esta Casa están debilitados, haciendo que tu espíritu esté aún más vulnerable a los hermanos infelices, que tú misma has atraído a tu círculo.
El Padre jamás abandona a Sus hijos y vuestros Guías y Amigos, que desde el plano invisible se acercan a ti buscando despertar la renovación sincera en tu interior, permanecen vigilantes y actúan, con la esperanza de alcanzar el objetivo.
Sabemos que muchas veces has buscado esa vibración superior, sin embargo, tu voluntad aún es frágil. Tu fuerza es pequeña y no consigues alcanzar una vibración mejor que aparte la interferencia tan contundente de los hermanos inferiores, en tu vida. Fuerza negativa muy intensa has despertado, atrayendo una fuerte carga de negatividad que aún no estás en condiciones de repeler, pero, continúa vibrando en el deseo sincero de alcanzar las Fuerzas del Bien, pues ese deseo te mantendrá libre de descargas aún mayores en tu cuerpo físico.
¿Hermana, deseas preguntar algo?
- No. He comprendido, Hermano.
- Comprender profundamente lo que ocurre, es muy complejo y tu mente humana aún no puede alcanzarlo. Cuando la criatura envereda en busca de soluciones a los problemas diarios en la materia, compinchándose con "seres de las tinieblas" que desconocen mientras están encarnados, se convierte en rehén de dichas "fuerzas inferiores". Solamente con lucha, dolor, sacrificio, renuncia, servio, fe, coraje y práctica de las Lecciones de Jesús, se alcanzará la victoria.
Permanecer en el cuerpo físico hasta el último minuto de la existencia programada debe ser tu objetivo, hermana. (Nunca pensar en el suicidio como solución)
¡Salve la Luz, salve el Divino Maestre Jesús!
Un Instructor de la Casa
GESH - 12/02/2008 - Vitória, ES - Brasil
Obs.: Este mensaje fue dirigido para una persona en concreto, sin embargo también sirve para muchos otros.