Es triste enfocar nuestros ojos espirituales sobre esta humanidad carente de amor. En todos los sectores de la vida existe la explotación de hermano sobre hermano: la búsqueda desenfrenada de satisfacer los instintos animalizados, los vicios que deforman el alma, la explotación obstinada por el poder temporal, la obstrucción del despertar de la consciencia.
El político intenta engañar al elector para conseguir enriquecimiento ilícito a través de los desvíos de las arcas públicas; el médico se beneficia del sufrimiento ajeno para hacer fortuna; los falsos profetas iluden a los inocentes con promesas vanas de evolución instantánea por la absolución de los pecados o por el elevado precio de un terreno en los planos superiores.
Los vicios y crímenes se multiplican entre la multitud desequilibrada, y muchos creen que su libre albedrío es ilimitado, otorgándoles poder y vida eterna en el gozo material.
Esta humanidad aún no ha despertado a la realidad de los hechos. El planeta se estremece ante tanta violencia practicada en nombre del progreso, sobre la naturaleza indefensa, que ya ha alterado su ciclo biológico. Herida de muerte ha alterado profundamente las estaciones climáticas y el ciclo de vida de las plantas.
Las muertes colectivas se intensifican y la falta de respeto por la vida supera las ilusorias fantasías diabólicas practicadas por los satanistas. No se plantean conocer la realidad espiritual, que aún juzgan ser fantasmagórica o irreal.
Escenas pavorosas se desarrollan sobre la Tierra, satisfaciendo los instintos y vicios de las criaturas en perfecta simbiosis, espíritu y materia, saciándose con las acciones de baja vibración.
¡Los seres humanos se olvidan del Dios-Amor, Dios-Perdón, Dios-Liberación!
Millares de Trabajadores de la Luz, en nombre de Jesús, se acercan a esta humanidad intentando despertar a las criaturas menos embrutecidas; pero, el materialismo domina sus mentes y corazones, haciéndolas impermeables a las dulces vibraciones y sus oídos permanecen cerrados a los gritos de alerta. Pocos, muy pocos, nos oyen y aceptan nuestras palabras.
Torrentes de acontecimientos catastróficos se aproximan al Planeta, consecuencia natural de la falta de respeto por la naturaleza. Esta humanidad sentirá el peso de las consecuencias de sus acciones deshumanas, bestiales e irresponsables.
Despejan odio en la atmósfera, se satisfacen en emitir vibraciones de bajo tenor, en las emanaciones pestilentes del dolor del hermano.
Todas las revelaciones enviadas no los han despertado; solamente el desencadenar de los acontecimientos catastróficos interrumpirán sus acciones destructivas.
La Tierra perece en esta dimensión; la humanidad perece para alzarse en el exilio.
Jesús continúa en Su incansable trabajo de Salvador de las criaturas, conquistando corazones generosos que en Su Nombre luchan por la liberación de la humanidad, sumergida en la oscuridad, y por el Planeta rumbo a la Regeneración.
Su Presencia es intensa en todos los recodos de la Tierra y en todas las dimensiones donde haya Trabajadores de Luz que en Su Nombre distribuyen esperanza y auxilio.
Salve Jesús.
André Luiz
Médium: Saludo al hermano y comento el hecho de que su vibración está diferente, más fuerte e intensa.
André Luiz: Jesús proporciona el trabajo que redime y la Ley de Dios faculta la evolución para el trabajador sincero que lava su túnica en las aguas turbulentas del sufrimiento y en el servicio con amor, desprovisto de cualquier interés menos digno por el hermano sufridor.
Sigamos con Jesús, practiquemos Sus Lecciones, pues solamente Él es el Camino, la Verdad y la Vida.
Socorremos hermanos de los Abismos profundos, en lamentables condiciones espirituales, pero es triste constatar que a cada segundo, otras criaturas desinformadas y rebeldes se dejan llevar por las trampas de las tinieblas, y se convierten en objeto de su experiencia y locura en los desfases del plano astral inferior.
La rebeldía embrutece a la criatura lanzándola al compartimento del dolor. El alivio solamente será sentido cuando aprenda a dominar sus instintos y reconozca la Fuerza de Dios como Supremacía del Amor.
Todas las criaturas sobre la Tierra pueden sufrir, visto que todas infringieron sufrimiento al prójimo.
Lo que las diferencia las unas de las otras es el tiempo que tardan en despertar su consciencia a la Luz y cuánto han hecho a favor del prójimo y de sí mismas, deshaciendo en su interior los sentimientos del atraso: odio, resentimiento, deseo de venganza.
El dolor provocado por los acontecimientos de los "tiempos finales" alcanzará igualmente a la paja y al trigo; pero, el destino final de cada uno será determinado por lo que haya renunciado de sí mismo, a favor del prójimo, y si la cuota de amor que vibra en su alma es mayor que el orgullo y la rebeldía.
Renovad vuestro interior y trabajad en la Siembra de Cristo, pues el Apocalipsis se presenta ante vosotros.
Jesús nos ama y nos guía hoy y siempre.
Nosotros os saludamos bravas Guerreras, en nombre de Jesús.
André Luiz
GESH - 22/08/2008 - Vitória, ES - Brasil