Hermanos,
Nacen en los corazones rebeldes la insatisfacción y el tormento que los deja frágiles y expuestos a la furia de las Tinieblas. Creen que arrebatarán para sí a la humanidad y al Planeta, instituyendo sus reglas nefastas que toman por leyes.
Cada criatura que se deje dominar por cualquier sentimiento inferior, sea del tipo que sea, se expone a convertirse en esclava de las Tinieblas. La intensa negatividad derramada en los planos invisibles, aumenta el esfuerzo para aquel que desea y busca una condición espiritual superior.
Las criaturas fueron negligentes con sus lecciones durante el trayecto encarnatorio en los milenios pasados. Es natural que los obstáculos en la recta final del ciclo planetario se tornasen más frecuentes y sutiles para su percepción psíquica aún atrasada, y el aumento de la intensidad de la fuerza opositora.
Déspotas de sí mismos, los seres humanos se ven a las puertas de la Nueva Era anunciada desde siempre, y se encuentren con sus vestes embarradas, incompatibles con el nuevo orden y la dinámica vibracional que se ha instituido.
La juventud rebelde busca en el cuerpo físico, perecible, los placeres mórbidos, lanzando su alma a las regiones sombrías donde el espíritu, matriz del cuerpo material, se sumerge en el lodo corrosivo de las franjas inferiores, en los planos inmateriales (ciénagas del astral inferior).
Los hermanos en humanidad no han despertado a la belleza creadora de la vida inmortal.
Juzgan mal las Lecciones de Cristo, cuando deberían apenas practicarlas.
Donde hay tiranía de sentimientos y deseos inferiores y predominio de la mácula en el corazón de los seres humanos, siempre habrá atraso espiritual y exilio planetario.
Desviados del amor, las criaturas se deparan con el dolor. El dolor instituido es malinterpretado, y lanza a los corazones empedernidos a la oscuridad de los Abismos, donde el dolor superlativo les anestesia el alma, directora de la vida. Torturadas, con las almas deformadas en los valles del sufrimiento y raer de dientes, se convierten aún más, en esclavas de las tinieblas avasalladoras.
Instituyendo el amor en el corazón sufrido, enseguida se manifiesta el perdón, impulsando la evolución.
Dejad de lado los juicios ajenos improductivos e innecesarios. La Ley es clara y no deja lugar a dudas: solamente el amor es la fuerza transformadora que impulsa y transforma a la criatura, en escalas cada vez más altas de evolución.
La hora es ahora para el salto libertador de todos los que desean habitar un Mundo mejor.
La agonía del sufrimiento, en los valles del raer de dientes, dejará de existir para quienes no sucumban al odio, a la rebeldía y a la maldad gratuita.
Hermanos míos, empezad cuanto antes, a practicar el amor y el perdón, para que no perdáis, una vez más, el " transporte" a la regeneración.
Las Lecciones de Jesús son la guía libertadora.
Que Jesús guíe vuestros pasos, iluminando vuestra frente en el descubrimiento del camino acertado y en la práctica del amor.
¡No hay infierno y mucho menos, eterno! No hay seres instituidos para juzgar a las almas, enviándolas a regiones de sufrimiento o a páramos celestes.
Hay conciencias libres de las formas groseras, de los apegos enfermizos a la materia y de los instintos primarios. Hay liberación del alma por mérito propio en la práctica del Bien y por la transformación interior por el amor, en su concepción incondicional, enseñada por el Misericordioso Jesús. O habrá atraso espiritual, por la permanencia en la rebeldía.
La elección del camino es realizada por cada criatura a través de su libre albedrío.
Jesús con nosotros sigue. Sigámoslo también a Él.
Nicanor
GESH - 05/12/2008 - Vitória, ES - Brasil