En lo que respecta a la Doctrina Espírita, es una obra libertadora del alma.
Primero Moisés, después Jesús y por último la Doctrina Espírita como el nuevo Consolador, abriendo las puertas de las Verdades sin velos, facultando a la criatura encarnada una mejor comprensión de sí misma para su más rápido progreso.
Moisés con amenazas y plagas, a hierro y fuego tradujo el fenómeno medianímico para un pueblo aún embrutecido.
Jesús, todo amor y perdón, tradujo en parábolas las profundas enseñanzas eternas para el despertar del alma y la evolución de la criatura.
El Espiritismo bajo la égida de Cristo Jesús descubre el velo de lo invisible, desnudando el alma que sobrevive a la materia.
Pocos comprendieron a Jesús y Su mensaje de amor.
Muchos persiguen el Espiritismo y desean crucificarlo, así como hicieron con el Maestro.
Espíritas, no os creáis los elegidos por el hecho de haber descubierto el velo de lo invisible; antes, vestid la toga de la responsabilidad, de permanecer fiel a Cristo, amando y perdonando a todos.
Ser Espírita es convertirse en un verdadero Siervo de Jesús, es comprender el dolor y sembrar el amor.
¡Salve la luz del discernimiento!
¡Salve Jesús!
Kardec
GESJ - 11/02/2008 - Reunión de la Dirección - Vitória, ES - Brasil