Hermanos,
Que la paz del Maestro Adorado envuelva nuestra mente.
La luz ilumina el pensamiento, calienta el corazón, clarea el camino, orienta la jornada. En la naturaleza, la luz estimula la producción de alimentos, lo que garantiza la supervivencia de los seres de la superficie del planeta, provoca la evaporación del agua, iniciando ciclos que mantienen el equilibrio de la vida planetaria.
La luz recorre territorios, atraviesa fronteras, y no cambia su acción sobre los cuerpos humanos ni sobre sus espíritus. Al calentar los corazones endurecidos, suelta las fibras retorcidas por el dolor, abriendo paso a nuevos sentimientos, iluminando los pensamientos, estimulando el cerebro para que amplíe su percepción de la vida, preparándolo para nuevos conocimientos.
En todo, la Luz es Presencia Creadora que traduce el Amor y la Bondad de Dios para Sus criaturas. Todo el poder transformador que existe, emana de la Luz y a ella regresa, pues los "puntos de luz en el universo" se comunican y están conectados como partes de un todo.
Como el aire, el agua, el fuego y la tierra, la luz es una fuerza de la Naturaleza Divina, y por eso, es incontrolable. Recorre el camino trazado por el Creador, dando cumplimiento a la Ley del Progreso.
Cada ser humano es, en esencia, centella de luz, partícula viva de la Mente Creadora de Dios y conectada a Él por la fuerza de su Luz Mayor, recorriendo los caminos que la reintegran a su Fuente.
Dios, la Incomprensible Presencia, está en todos y todos se encuentran en Él. Desde el más pequeño ser, hasta la criatura más endemoniada, hasta el Arcángel más fiel, los Querubines más elevados, todos forman parte del Creador y, por lo tanto, poseen la Fuerza Luz que anima su existencia.
No hay mal que un tiempo futuro no se convierta en un bien.
No hay oscuridad, cuyo destino no sea ofrecer espacio a la luz; si no es aquí en la Tierra, en otros mundos las mónadas (espíritus) cubiertas de detritos, escombros y lama, procedentes de sus prácticas infelices, serán limpiadas, y mostrarán el brillo intenso de la Luz Mayor que las habita.
Recorrer el camino de la ascensión es el destino de todas las criaturas, caer en la dirección de los abismos insondables es la elección infeliz de la mayoría de ellas.
Sujetarse a la influencia de las tinieblas es renegar de la fuerza-luz que habita en cada uno; sin embargo, someterse a esta fuerza es reconocerse como hijo de Dios.
Notad que la inconsciencia y el desconocimiento os tiene aprisionados en un mundo mental de estrechas fronteras, cuya inmovilidad estimula las prácticas inferiores, y en consecuencia, fortalece los medios que limitan vuestro mundo personal, haciéndoos prisioneros de vosotros mismos, hasta caer esclavizados por las mentes poderosas que ya han alcanzado el conocimiento y han desarrollado el auto dominio de la consciencia.
La "separación de la paja y el trigo", que se encuentra en proceso en la Tierra, visa formar grupos afines, que puedan desplazarse hacia ambientes psíquicos semejantes a la frecuencia electromagnética de sus pensamientos y sentimientos, porque por la Ley del Progreso, "cada centella de luz" debe avanzar continuamente, para agrandar su intensidad luminosa.
Los rebeldes serán alojados junto a rebeldes.
Los asiduos trabajadores serán reunidos junto a asiduos trabajadores.
Los ignorantes estarán acogidos junto a la compañía de ignorantes.
Los perversos junto a sus semejantes.
Todos, mientas tanto, están recibiendo las mismas cargas de energía electromagnética, como oportunidad para saltar del estadio en el que se encuentran a un punto más próximo del Amor de Dios.
Desde los abismos infernales a los páramos celestiales, la luz brilla intensa y libera descargas eléctricas proporcionales a lo avanzado de cada uno, pues el propósito es estimular el crecimiento de la mónada y no convertirla en carbón.
Mentes y cuerpos deformados por la reincidencia en el error, por la resistencia al socorro y la persistencia en el orgullo y el egoísmo destructivo, incondicionalmente, reciben la oportunidad de despertar.
Ya sea a través del dolor, o del servicio, todas las formas de vida del planeta están recibiendo la luz transformadora; y la redención de muchos dependerá de aceptarla, acogerla en su intimidad psíquica.
Como Proyecto Cósmico, especialmente concebido y producido por el Adorado Jesús para la civilización terrena, este cuenta con la presencia de "espíritus notorios" y "ángeles decaídos", cuya frecuencia electromagnética original, igualmente viene siendo estimulada por la aproximación y presencia constante de sus cofrades extraterrenos.
Tempestades eléctricas están siendo formadas en la psicoesfera terrena, cuyos rayos recorren el espacio con direcciones precisas y visan despertar as criaturas, haciendo que exploten fogonazos de luz a su alrededor.
Humanos, reconoced a Dios, Padre de Toda Creación; rendíos de rodillas, ante Sus Trabajadores Amorosos, criaturas que trabajan en favor de humanos inconsecuentes y primitivos. (se refiere a Extras e Intraterrenos bastante evolucionados).
Hoy, cualquiera que sea la condición de un espíritu que vive en la Tierra, podrá recibir la fuerza-luz proyectada por el Amor de Dios, para interrumpir la caída y revertir la frecuencia mental, haciendo progresar a las criaturas.
Aunque vuestro destino sea los "Planetas Primitivos", más vale que entréis allí como aquellos que inician la cosecha, y no que os veáis propulsados una vez más a convivir con los que están iniciando la siembra de los dolores futuros.
Convertirse en humano implica sostener la condición moral de hijo de Dios; por tanto, someterse resignadamente a Sus Leyes, promoviendo el bien, amando al prójimo y trabajando siempre.
Desde la Voluntad Soberana del Creador parten los hilos de luz que son lanzados al espacio de la Tierra, como cuerdas de salvación que os elevan de la oscuridad del abismo y el umbral terrenal, hasta las Moradas de Luz.
Jesús, Justo y Amoroso; nos ampara a todos hoy y siempre.
Samuel
Médico del GESJ
GESH - 14/09/2008 - Vitória, ES - Brasil