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En las Reuniones de Desobsesión

04/02/2009

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Doctrina, oportunidad de esclarecimiento.

Hermanos, que la paz y la bondad nos envuelvan.

Al traer hasta vosotros espíritus carentes, en estado de sufrimiento, heridos, alejados de la realidad por encontrarse alienados voluntariamente, esperamos que vuestro conocimiento de la realidad espiritual contribuya para estimular y amparar el progreso de todos aquellos que ya estén preparados para tanto.

No es en vano que los traemos. Aquellos que vienen lo eligen así, por el mayor beneficio que recibirán al entrar en contacto con la densidad de la materia, es decir, cuando son incorporados (en el cuerpo del médium).

En cualquier caso, la palabra que consuela, ampara y esclarece es el remedio que necesitan.

Es un acto de caridad prestarles el cuerpo para que expresen su dolor.

Es un acto de caridad escuchar sus lamentos y desahogos reveladores.

Es un acto de caridad orientarles con palabras en el mundo de los espíritus, lugar en el que permanecerán durante bastante tiempo, y en la mayoría de los casos, ya no recuerdan con claridad.

Dónde están, de donde vienen, hacia donde van, cómo se organiza el mundo espiritual, lo que existe, lo que pueden hacer y todas las posibilidades de cambio y transformación a su alcance. Todo eso representa los primeros auxilios, cuyos ecos actuarán durante tanto tiempo como sea la intensidad y fuerza de las palabras de elucidación que se les envían.

No son vuestras palabras lo que modifican a los espíritus, pero, a través de ellas, encuentran un puente de acceso a las realidades imponderables como si fuesen ecos de su propia mente.

No les neguéis esa oportunidad. Si las reuniones de desobsesión representan el hospital espiritual que acoge a los enfermos, realizando los primeros auxilios antes de encaminarlos a los especialistas que necesitan, también es una escuela de base, que da inicio a la alfabetización espiritual de los ignorantes de sabiduría y conocimiento de las realidades imponderables de la vida.

En vuestras manos tenéis la herramienta del médico y del profesor: la palabra. Unos la envían desde la mente, empleándola con inteligencia, otros desde la fuerza del corazón, haciendo fluir las emociones más puras y simples.

Vuestra colaboración es la de verter las palabras, bañadas en la sabiduría de la mente y elevadas por el sentimiento sublime del amor fraterno, que todo lo da sin nada esperar.

Doctrina de luz, servir amando.

 

Jonatan

Coordinador de los Trabajos Medianímicos

GESJ - 23/12/2008 - Vitória, ES - Brasil




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