Videncia: en la medida en la que el Comandante Yury hablaba, yo veía el mapa mundi abierto de forma planificada sobre una mesa, y como una película en tres dimensiones veía el conjunto de naves destinadas a cada Continente y por encima de ellas la Nave Nodriza, casi del mismo tamaño que el globo terrestre. La Nave Nodriza encendida mantenía corrientes eléctricas circulando en el astral de la Tierra; por donde pasaba generaba un campo magnético a su alrededor que limpiaba el astral, formando un camino de luz.
Creo que en los lugares por donde pasa la corriente, ninguno de nosotros, encarnados, podemos transitar cuando nos desdoblamos en el trabajo espiritual; pero en el campo magnético inmediato, veo el tránsito de hermanos que circulan rápidamente, impulsados por la fuerza de la luz allí existente.
Al llegar a las naves-ancla, esa corriente eléctrica alimenta su campo de fuerza manteniéndolo estable, y este, a su vez, reabastece prioritariamente a las naves menores que tienen generadores de fuerzas autónomas, pero que periódicamente se someten a una limpieza y un calibrado de su mecanismo desgastado y corroído por la acidez de la psicoesfera agresiva del planeta.
Veo las naves suspendidas sobre los Continentes y sobre el mar. Trabajan incesantemente, circulando por un área predeterminada, sin que ninguna invada el espacio de la otra, a no ser que sea solicitada.
Succionan el aire de su zona, lo pasan por filtros gigantescos acoplados a generadores de fuerza, y después lo devuelven un poco más limpio. ¡Lindo trabajo el que hacen!
Cuando aparecen en su planilla de trabajo, incidencias, como muertes colectivas, se dirigen a la zona, y sin interferir, esperan el momento para actuar; si el desencarne excede la capacidad de sus fuerzas, entonces solicitan apoyo a otros Comandantes.
Otro tipo de incidencia son los ataques de los oponentes de Cristo, a lo que los hermanos extras reaccionan enviando tempestades de rayos, que inmovilizan y dispersan la concentración exagerada de los seguidores de la Bestia y sus secuaces.
Es realmente increíble de ver, la organización, la sincronía, la armonía y la belleza de este trabajo que realizan las naves extras e intras a favor de nuestra humanidad.
Es mucho amor y dedicación, dádiva que excede nuestra comprensión.
Son muchas las naves y tengo la fuerte impresión de que cada uno de nosotros, habitantes de la Tierra está registrado en una especie de catálogo de "frecuencias vibratorias", que servirá como referencia para nuestro rescate.
Todos estamos siendo monitorizados, no en el sentido de lo que hacemos en cada momento, sino respecto a nuestra condición psíquica y la posición en la que nuestros actos nos sitúan.
GESH - 03/01/2009 - Vitória, ES - Brasil