Hercólubus, el planeta Intruso o Higienizador, se aproxima y su intensa fuerza primitiva provoca la eclosión en el interior de las criaturas de los sentimientos torpes que mal consiguen disimular. Los actos alocados y de total desequilibrio contra el prójimo y la colectividad, que antes permanecían escondidos, lejos de la luz del día, hoy se han convertido en hechos cotidianos, repetidos varias veces, dejando estupefacta a esta humanidad desinteresada por las Leyes Morales del Creador. Son bobos reincidentes en los mismos errores, de almas desvencijadas sin amor, y con índole pervertida en aberraciones, que actúan instintivamente.
El patrón moral interiorizado expone al planeta a la fuerte influencia del Abismo. La Bestia, supuestamente se fortalece y está preparada para dominar la Tierra liberándose del yugo de las Fuerzas del Bien, sube desde su morada en las profundidades del Abismo y emite sus perversas vibraciones, animalizando aún más, la conducta de los seres humanos.
Pocas son las mentes equilibradas que perciben el caos y comprenden la importancia del momento que viven para su espíritu culposo.
El dolor llama a la puerta de la humanidad y la encuentra inmersa en la superficialidad de la fe, que se apoya en la inestabilidad de los bienes materiales, en el cielo ficticio y en el infierno eterno. Locura, múltiples desequilibrios; se desvirtúan las almas sin coraje para cargar con su cruz y seguir los pasos del Maestro Jesús, hacia la ascensión angélica.
Se pierden en el torbellino de las tinieblas y actúan con el automatismo de los sentimientos de moda.
Se sienten abandonados por la Divinidad, cuando sus deseos materiales no se ven atendidos, y se lanzan aún más a los vicios que aniquilan el alma.
El "momento apocalíptico" es grave y determinante para la selección de las almas que concluyen un ciclo planetario más en planeta de pruebas y expiaciones.
Salvaguardarse, evitando encontrarse con las manchas del mundo, para no contaminarse, no es una actitud que evangelice a ninguna criatura. La amarga cosecha es necesaria para todos e, inexorablemente, todos la tendrán.
Luchad con gallardía para evangelizaros, buscando continuamente el dominio de las malas tendencia en vosotros, aunque os enfrentéis a un mundo donde todo está permitido para la satisfacción del yo inferior. La mácula ajena no puede contaminar a nadie que posea en su fueron interior el afán de construir un nuevo camino, asfaltado de luchas, pero lleno de fe y confianza en los designios de Dios.
Ha llegado la hora de separar el trigo de la cizaña, los chivos de las ovejas, los lobos de los corderos. La máscara de carne no será parámetro para establecer el grado evolutivo de ninguna criatura. Los patrones indicativos de la evolución se encuentran escondidos en el interior de los seres, y las Leyes de Dios sabrán detectar, claramente, a los exiliados y a los regenerados.
No os juzguéis incapaces de enfrentar las luchas para vuestra liberación.
Todo hijo de Dios, que así lo desee, podrá participar en las luchas del saneamiento del plano astral inferior de la Tierra.
Para eso debéis someteros a la práctica de las Leyes Morales Superiores instauradas en las Lecciones del Maestro Jesús. No apenas en la posición contemplativa de memorizar las sublimes palabras, sino comprendiendo las Lecciones y procurando practicarlas; primero en sí mismos, en la búsqueda incesante de la transformación del instinto animal, que aún domina vuestras almas, y en la práctica sana de amar al prójimo como a uno mismo.
De esta forma, todos vosotros podréis, como humanidad, componer el Grandioso Ejército de Cristo para limpiar vuestro orbe y socorrer a los que sufren.
Jesús es nuestro Maestro y Guía, hoy y siempre.
Jesús es la Fuerza Mayor que nos guía, Trabajador incansable de la Obra de Dios.
Salve Jesús.
Salve la Fuerza de la Luz.
Samuel
GESH - 18/07/2008 - Vitória, ES - Brasil