Hijas amadas, sois Mis brazos, Mi Voz y la esperanza de Mi Corazón para ver rescatados a los hijos de Mi Padre.
Mi sangre, derramada sobre la Tierra sin mácula, vuestra sangre, derramada tantas veces, ha provocado odio y venganza. Id, hijas mías, aunque vuestra sangre sea derramada, ya no más para reencender odio, sino para traer la paz y la armonía en la Tierra.
Buscad en la oscuridad a los hijos de Mi Padre, traedlos a las esferas del socorro. Atended a la llamada urgente de lo Más Alto.
Estoy con vosotras, hijas Mías, nada temáis.
Más próximo a la Tierra Estaré y sentiréis Mi Presencia a vuestro lado.
Despertad Mis hermanos, antes de que suene la última hora.
Que la paz envuelva vuestros corazones y Mi Amor os conduzca a la victoria.
Jesús
GESJ - 19/07/2008 - Vigilia Centro de Acogida Siervos de Jesús, Vila Velha, ES - Brasil