Hermanos, que el Padre, en Su Infinita Misericordia y Amor nos bendiga a todos.
La Doctrina Espírita, cimentada en el Evangelio de Jesús y en las revelaciones traídas por los Espíritus de Alta Jerarquía, nació de la programación Divina para la redención de esta humanidad, para acelerar el despertar de la consciencia a la vida más allá de los límites materiales, para despertar el amor y el perdón, para diseminar y solidificar el mensaje del Evangelio de Cristo en el corazón aún inmaduro de los habitantes de la Tierra.
Revelaciones extraordinarias de la moral más elevada, impulsan a aquel que busca consuelo y progreso.
Los Dirigentes de las Casas Espíritas, equivocados en su modo de actuar y de pensar, sin profundizar en el debido estudio de la Doctrina de los Espíritus, han estado distorsionando las enseñanzas y ofuscando su fuerza.
Evitan el contacto con los espíritus sufridores y no aceptan como verdaderas las revelaciones que los médiums les presentan, tampoco la presencia de Seres Superiores de la Tierra y de fuera de ella, y mucho menos cuando un Ser diferente se identifica como habitante del interior de la Tierra.
Los Dirigentes Espíritas deben despertar a su responsabilidad como conductores de la Doctrina Espírita y a las consecuencias que pesan en su conciencia cuando provocan alborotos innecesarios, intrigas mórbidas y estancamiento del conocimiento.
Cofrades espíritas, mirad a vuestro alrededor, donde están las Lecciones de Amor y Perdón sembradas por el Excelso Mensajero; son de conocimiento general, pero no son aplicadas por la mayoría de las personas en su esencia libertadora. No ocurre lo mismo con la divulgación del conocimiento de la vida extra física, de la realidad de los planos inferiores de lo invisible, de la aceptación de las múltiples Moradas de la Casa del Padre, pues si existen moradas superiores e inferiores a la nuestra, también ellas están habitadas. ¿Y por qué no aceptarlo, dentro de la lógica de los mundos habitados? Los que son superiores a nosotros nos visitan y extienden sus manos en auxilio y socorro, no por intereses ocultos o cualquier objetivo de dominio, sino por el amor incondicional que ya alcanzaron en sus mundos de belleza inigualable.
¡Hermanos espíritas, vuestra mentes está estancada en el absurdo prejuicio de ser o no ser espírita, de lo fantasioso e imaginario con la verdadera realidad de los hechos! Estudiad en profundidad la Doctrina de los Espíritus, codificada con sacrificio y amor para estimular el raciocinio, el progreso y la renovación de las criaturas.
Identificad los hechos allí descritos acerca d los "Tiempos Finales" y del "Exilio Planetario" para los espíritus atrasados y reincidentes en el error, en la rebeldía, en el desamor. Abrid vuestra mente a la urgente necesidad de que los cofrades espíritas se adhieran a los Postulados de Cristo y al socorro de los que sufren en el plano físico y espiritual, principalmente, pues no hay caridad más grande que aquella que se practica anónimamente, dentro del santuario del Centro Espírita, ofreciendo auxilio a los millares de almas sufridoras y atormentadas del plano invisible.
Tenéis la descripción de los planos inferiores, regiones purgatorio para las almas comprometidas con las Leyes Divinas. Estos lugares no han dejado de existir después de su minuciosa descripción en los libros espíritas, al contrario, desde entonces hasta los días actuales, el número de sufridores ha aumentado considerablemente, y la densidad aumenta gradualmente en una proporción mayor a cómo la violencia aumenta en el plano físico.
Socorred a los espíritus a través de la medianidad ejercida con disciplina y amor.
Dejad el miedo y el prejuicio a un lado, y atended con la misma generosidad y alegría a todos los espíritus que se os presenten, tratándolos de acuerdo a su graduación espiritual, así comprenderéis la importancia de los momentos de "transición planetaria" que estamos viviendo.
Los "Tiempos Finales" se presentan ante vuestros ojos cerrados; los gritos y el clamor de los que sufren os alcanzan, pero vuestros oídos están taponados. Los acontecimientos a vuestro alrededor, indican como gigantescos anuncios luminosos, la materialización de las profecías anunciadas por los antiguos Profetas; sin embargo, vuestros ojos y oídos están cerrados.
¿Cómo imagináis que vais a encontrar las regiones Sublimes con vuestros sentidos atrofiados?
¿Acaso creéis que ignorando la realidad de los hechos y practicando apenas una parte de las Lecciones libertadoras de la Doctrina Espírita, será suficiente para que os libertéis del purgatorio en las regiones sombrías de sufrimiento y dolor?
¡Estáis engañados, hermanos!
Enjuagad el llanto de los vivos y de los muertos; ofreced vuestras manos a la caridad anónima en el plano físico y espiritual. Estudiad el Evangelio de Cristo en profundidad, alcanzando Su Centro de Luz para que vuestros ojos y oídos se abran y podáis, por fin, ver y oír las "revelaciones y los hechos" que se muestran patentes ante vuestra mirada petrificada por la duda, por la incertidumbre, por la incredulidad.
Los Dirigentes Espíritas, atendiendo la llamada urgente de las Esferas Superiores, han sido llamados a ser los responsables por la conducción acertada de la Doctrina Espírita.
El Planeta Tierra perece, su humanidad se encuentra dividida entre los que están a la izquierda o a la derecha de Cristo, el exilio planetario está teniendo lugar y la verticalización final se aproxima
Retirad la venda de vuestros ojos y razonad la lógica de los hechos: Nacer, crecer, morir, renacer de nuevo, tal es la Ley de la Reencarnación para el progreso constante e ilimitado de las criaturas. Sin embargo, se verá interrumpida para los rebeldes en este Planeta. El proceso reencarnatorio, que es ilimitado para el espíritu tránsfuga de las Leyes Divinas, está limitado para todos aquellos espíritus que no alcancen la graduación espiritual moral evolutiva mínima, dentro de los patrones de amor y perdón, instituidos por Jesús en Su Evangelio. Serán, y están siendo transferidos para continuar su proceso evolutivo en otro Orbe, compatible con su frecuencia vibratoria.
Hermanos, Dirigentes Espíritas, reconsiderad vuestros prejuicios y valores en la aceptación de las verdades. Aceptad la ley de que somos todos iguales, abriendo las puertas de las Casas Espíritas para todos los espíritus que os lleguen, dentro de la lógica y la disciplina instituida, del amor y la caridad como bandera.
Aceptad la realidad de los hechos, que indican la transformación final de las fronteras.
Abandonad el sectarismo y los prejuicios y uníos al Gran Ejército de Cristo, que trabaja y lucha para liberar al Planeta del yugo de las sombras y las tinieblas, para que su humanidad despierte a las Divinas Leyes de la Ascensión y el Progreso.
Luchad por afirmaros en el Amor.
Aceptad las diversas razas de Hermanos Extras e Intraterrenos, Hermanos y Amigos que se unen a las filas del Grandioso Ejército de Cristo, bajo la insignia del Cristo Planetario.
Que Dios os bendiga, liberándoos hacia la Luz.
Amaos como el Padre nos ama.
Kardec
GESH - 06/12/2008 - Vigilia ASJ - Vila Velha, ES - Brasil