En el día a día, en las calles de la ciudad, en las casas, en los lugares de trabajo, millares de hermanos del mundo invisible, comparten la vida de las personas de su entorno cotidiano. Circulan entre ellas mientras hacen sus quehaceres, sin percibir que una vida paralela, con todos sus aspectos, está teniendo lugar en su medio.
Son hermanos que por su ausencia de preparación bajo el punto de vista espiritual ante la muerte, insisten en continuar su existencia como si estuviesen encarnados, realizando sus actividades como de costumbre.
Conviven con los hermanos del mundo físico y siguen viviendo como si nada hubiese cambiado.
Ante la falta de preparación, los incautos encarnados se ven atraídos por la afinidad de pensamiento, energía y manera de actuar; de este modo se establece la sintonía y se crea una conexión tan fuerte, que ya no se sabe quien influencia a quien.
Hermanos, para deshaceros de esas compañías indeseables es necesaria vuestra renovación interior, un cambio en la manera de actuar y poner en práctica las enseñanzas de Cristo, repetidas pero no aplicadas, tales como: "Haced al prójimo lo que os gustaría que os hiciese."
Actuando de este modo, modificaréis el ambiente en el que viven, pudiendo aliviar a los sufridores que os rodean.
Luz a todos.
Luciel
GESH - 26/09/2008 - Vitória, ES - Brasil