Videncia: Tras la batalla, llevadas por una fuerte emoción, salimos al encontrarnos y formamos un círculo, nos abrazamos y lloramos copiosamente; un llanto de desahogo, alivio y remordimiento vencido. A nuestro alrededor, nuestros hermanos de la Colonia que participaron en el enfrentamiento, observaban en profundo y respetuoso silencio. Juan Bautista envía sus energías con un pase magnético. Cuando pudimos reponernos de la emoción de la batalla, escuché a nuestro Dirigente del plano espiritual:
En vuestras lágrimas, el adiós a seres queridos que con el paso del tiempo llegasteis a perjudicar hasta el punto de que os buscaran, encontraran y se asociaran a aquellos que se oponen a las fuerzas de Cristo.
Hermanos, el Guerrero de la Luz no expande su dominio sobre tierras o tribus, no lucha para favorecerse a sí mismo, en riqueza o en poder. El Guerrero de la Luz lucha, antes que nada, para dominarse a sí mismo y conquistar o reconquistar los territorios obscuros de su alma, llevando hasta donde reina la ignorancia, un poco de la luz y del conocimiento que libera.
Fuisteis escogidas porque en vuestro interior está encendida la llama de la vida, que es el puro amor de vuestra mónada, y esta, refulgente, os ha conducido por la senda del progreso.
Agradecemos al Creador la oportunidad inenarrable de progreso que nos concede, por desconectarnos de nuestros enemigos feroces y de la influencia que ejercían sobre nosotros.
A vosotros, Guerreros de esta Casa, os agradecemos que sirváis a Jesús. Que podamos contar siempre con vosotros y con el brillo refulgente de vuestras espadas. Que tras ellas os mueva siempre el amor incondicional por Jesús, pues desde Él se esparce toda Luz, y a Él retorna.
Saludémonos en la paz, pues ha finalizado el combate. Y la victoria final es de la Luz.
¡Salve Jesús!
Juan Bautista
GESH - 19/07/2008 - Vitória, ES - Brasil