No te juzgues mejor que los demás.
¿Debilidades, quién no las tiene?
Penetra los recónditos lugares de tu alma en el altar silencioso donde oras.
No te escores en justificarte ni disculpes tus equívocos.
Ten cuidado para que evites reincidir en el error.
Cuenta con el perdón divino, recordando que sirve como palanca para recomenzar.
Haz de los tropiezos y caídas, un refuerzo de tu coraje para continuar.
Mentaliza el futuro y renueva tus fuerzas morales en dirección al porvenir.
Si crees, confías, y así permanecerás en ruta segura.
Los ángeles del Señor velan por ti durante toda tu caminata.
Entrégate pues, al amor de Jesús, y verás al final de la jornada, un exuberante paisaje esperándote a tu llegada.
No temas. Sólo confía.
Dios está contigo.
Tomé
GESJ - 02/02/09 - Reunión de Directoría - Vitória, ES - Brasil