¡Hermanos, que la paz de Jesús esté con vosotros!
Los corazones de los encarnados reflejan odio, resentimiento, deseo de venganza, lujuria, materialismo, incredulidad y ausencia de amor.
Por otra parte, en el plano invisible pululan seres deformados de su condición humana, que yacen allí en condiciones infelices durante muchas décadas. Muchos hermanos también están desencarnando en este tiempo, con su espíritu que ya presenta alguna deformidad, provocada por la intensidad de los sentimientos inferiores que cultivan interiormente.
Las deformidades del alma se multiplican en aquellos que ya las poseían antes de la actual encarnación; y entre aquellos que las han adquirido por perpetuar el mal dentro de sí.
La proximidad de la nueva frontera superior imprime en el cuerpo físico y espiritual, una mayor acción transformadora que sutiliza o compacta las células, adoptando la conformación que le imprima fuerza a los sentimientos guiados por la voluntad de cada criatura al elegir su camino.
El complejo sistema de la reencarnación de las almas está aumentando, facilitado por el descontrol sexual, para que un mayor número de seres tenga la oportunidad de reajustarse con las Leyes Mayores y retomen el camino del progreso.
La casualidad no existe en la Obra del Creador.
La Fuerza Mayor de Dios guía los pasos de Sus hijos.
Nicanor
GESH - 14/02/2009 - Vitória, ES - Brasil