¡Salve a todos los hermanos aquí reunidos!
Felices aquellos que han conseguido embarcarse en la jornada reencarnatoria, sirviéndose de la fuerza de Leyes Sublimes, higienizando su ser en las lides de la vida física.
Nosotros, reunidos aquí en el plano espiritual, a menudo nos enfrentamos a la dolorosa voz de la conciencia gritando con remordimientos por los errores cometidos, sin la esperanza de redimirse en el reencuentro de reconciliación inmediata con aquellos a quienes se perjudicó.
Felices aquellos que atendiendo al imperativo del progreso, permiten el anclaje de las fuerzas espirituales, favoreciendo la entrada en la carne (reencarnación) de espíritus ansiosos por oportunidades de elevación.
El aborto es esperanza sesgada.
Con el aborto se confronta la voluntad de Dios, reafirmándose la dañina prepotencia humana, que motiva las caídas y los hundimientos.
Con el aborto se alimentan los sentimientos de odio, venganza y violencia entre hermanos. En todo, el aborto es una terrible transgresión que denigra la condición humana, atrasa la subida angelical y aprisiona a los seres en el ciclo kármico intransferible.
Hermanos, reflexionad sobre la función del cuerpo que se os ha ofrecido, y respecto al regalo recibido (que es el cuerpo físico), dedicaos al cuidado y manutención de vuestras fuerzas.
Respetad la Ley Divina que fornece incansablemente la oportunidad de la reencarnación, indistintamente para todos.
Enfermero Antônio
GESJ - 03/03/2009 - Reunión Pública - Vitória, ES - Brasil