! Hermanas, paz y amor en vuestros corazones!
Nadie jamás puede destituirse de la condición de hijo de Dios.
Por mayor que sea el atraso espiritual de la criatura, se perpetúa en su interior la centella generadora de vida, que se encuentra en el centro de su alma, escondida bajo el peso de los escombros seculares. De hecho, esta persiste y un día se impone sobre la criatura, conduciéndola de vuelta a la Casa del Padre; y la luz de la centella se irradiará.
Los Mundos transitorios de tercera dimensión evolucionan en el automatismo de las Leyes de la Creación. La oscuridad y el mal allí existentes, que hasta entonces se consideraban indestructibles, desaparecen bajo la poderosa fuerza de la Ley del Progreso.
Vivís en un Planeta que aún es dominado por la fuerza bruta de los "Comandos de las Tinieblas". La oscuridad de las zonas inferiores interfiere de forma decisiva en la vida de las criaturas, sin embargo, estáis a las puertas de un nuevo día, donde la Luz invadirá todas las esquinas, expulsando a la oscuridad y a las sombras.
Los "seres sumergidos en las tinieblas", presintiendo que viven el último acto en la Tierra, se agitan, atacando e intentando arrastrar consigo al mayor número de adeptos.
Son muchas las fuerzas que actúan en el delicado proceso de la "transición planetaria" que ocurre; fuerzas negativas y positivas, cada una buscando el ajuste con el Planeta y su humanidad. En la medida acertada de cada uno, la criatura se verá arrastrada por esta o aquella fuerza. Dominado por el instinto, las tinieblas la guían; luchando por redimirse, la criatura se sintoniza con la Luz.
En el proceso de selección que se opera en la Tierra, cada uno es responsable por su rescate o exilio.
Jesús a todos nos guía y ampara con Su Infinito Amor.
Nicanor
GESH - 14/02/2009 - Vitória, ES - Brasil