¡Hermanos, que la paz del Señor de los Mundos esté con nosotros!
El estado psicológico de la gran masa humana que compone esta humanidad terrena, se encuentra prisionero en los instintos heredados de la naturaleza animal de los cuerpos de carne, utilizados como vehículos de manifestación para el alma inmortal.
Inmersos en la densa materia, vuestros espíritus son testados en el autodominio de los impulsos primarios y tendencias primitivas.
Vuestros cerebros en franco desarrollo, una vez liberados de los hilos más primitivos de la cadena evolutiva, tiene la oportunidad de practicar los primeros ejercicios de autocontrol y autoconducción.
Las emociones toman dimensiones desproporcionadas, se inflan o se desinflan según cómo las alimentéis con vuestra fuerza de pensamiento.
En la Tierra, Hospital-Escuela, hay muchas graduaciones de espíritus, pero no vamos a hablar de los que tuvieron la oportunidad y progresaron; sino de aquellos que, viendo la oportunidad delante de sus narices, la dejaron pasar, una, dos, tres, múltiples veces, y al perderlas, atrasaron su progreso.
Inevitablemente el progreso les llegará, pues así es la Ley Mayor dictada por el Creador. Pero no necesita llegar ornamentada con tanto sufrimiento e impurezas que maculan la trayectoria del espíritu. Por eso trabajamos para servir a la humanidad, invitándola a que reflexione sobre esta época de cambios profundos, que por sí sola representa la gran oportunidad ofrecida a toda la humanidad para elevar la condición de ser guiada por los instintos animales, y aproximarse a la condición de seres elevados, guiados por las ondas amorosas de las vibraciones angelicales.
Los caminos son ofrecidos, pero os cabe a vosotros elegir cuál de ellos tomar.
Cada uno de los caminos os conducirá a un destino, y por la caminata reconoceréis la condición final a la que estaréis ligados.
Saltar del estado psicológico actual a otro más elevado es una tarea urgente, cuya recompensa está directamente relacionada al esfuerzo de la caminata espiritual de cada criatura.
Sed firmes con vosotros cuando miréis vuestro interior, no juzguéis al prójimo más de lo que lo hacéis con vosotros mismos. Dedicad vuestro tiempo en gran medida a la alquimia espiritual de transformar vuestro espíritu en la pepita de luz que estáis destinados a ser, para que vuestro brillo ilumine la eternidad.
¡Salve la paz!
¡Salve el amor!
Vuestra hermana que os acompaña y os ama.
Juana de Angelis
GESH - 02/10/2009 - Vitória, ES - Brasil