Hermanos
El Mundo necesita paz.
Pera la paz en el mundo no llegará mientras siga brotando la hiel de las amarguras en los corazones humanos.
Aquellos que desean un mundo de paz deben cuidar de los corazones ajenos, como un jardinero cuida un jardín.
Arar la tierra endurecida haciendo que circule el aire que renueva el terreno seco, es lo mismo que trabajar en favor del corazón endurecido en sus sentimientos más sublimes.
La falta de aire en el terreno es como la falta da práctica de los buenos sentimientos. Es necesario arar la tierra bruta de los corazones endurecidos, utilizando el arado del Evangelio de Jesús, que prepara el terreno fértil del alma humana para que florezca la vida en su máxima expresión.
¡Manantiales de luz se derraman sobre todas las criaturas! Como el agua que baña la tierra árida. La luz que fecunda los sentimientos humanos, renovando sus fuerzas, nutriéndolos con energías procedentes de las Esferas Superiores.
Al final, tras arar y regar el terreno propicio de los sentimientos humanos, debéis plantar los valores elevados de la bondad, la fraternidad y la caridad, implantando la conciliación y diseminando allí semillas de perdón, paciencia, ternura y alegría, permitiendo que crezcan como las flores más perfumadas de los jardines del Creador.
Entonces, después de podas y abonos constantes, pues mientras exista vida habrá trabajo, llegará el día de la cosecha de la tan anhelada paz. Comprended que sólo mediante el trabajo arduo e incesante en el bien, perseverantes y determinados, extirpareis la llaga de la guerra, a la que os consagrasteis como sociedad humana.
Reflexionad sobre estas palabras enviadas por determinación de la Espiritualidad Superior y aplicadlas en vuestros procedimientos, iniciando en vuestro interior la transformación que muchos desean en el mundo.
Sólo así la paz estará entre vosotros.
Gandhi
GESH - 22/05/2010 - Vigilia Refugio Siervos de Jesús - Vila Velha, ES - Brasil