¡Hermanos en Cristo, buenas tardes!
Que las bendiciones del Adorado Maestro recaigan sobre nosotros en estos momentos de intercambio, para que nuestras palabras puedan ser comprendidas más allá de la razón, por el corazón de cada uno de vosotros.
Los problemas de la adoctrinación son los problemas de los corazones humanos, que reflejan la expresión de las innumerables dificultades, imperfecciones y malas tendencias albergadas por los espíritus, aún aprendices en el camino del progreso.
Si desnudásemos aquí las realidades vibratorias de médiums y adoctrinadores, observaríamos que ambos se encuentran en fase de aprendices, y por esta razón el trabajo se ofrece a la vez en las Casas de Caridad. ¿O pensáis que la caridad que ofrecéis apenas se refiere a aquellos que están desencarnados y sufriendo en el mundo espiritual?
Cada uno de vosotros también sois objetivo de nuestra compasión, en primer lugar del Maestro Jesús que os ofrece el trabajo por añadido de bondad y amor, pues habiendo vivido innumerables experiencias os habéis perdido en el tiempo, dejando escapar las oportunidades de progreso, deshaciendo los nudos energéticos que contrajisteis con vuestras faltas en las múltiples encarnaciones vividas. Hoy, organizados bajo la de grupo de trabajo espírita, os veis beneficiados con la nueva oportunidad de actuar conscientemente consciente en favor del prójimo.
No esperéis recibir trofeos ni medallas por las horas dedicadas en el servicio al prójimo; servir es una obligación de todos los que comprenden el amor de Dios. Habiendo comprendido esto, entonces partiréis para asumir la responsabilidad sobre acerca del desempeño de vuestras tareas.
Estáis apurados en acertar vuestras cuentas con aquel que va delante o camina a vuestro lado; No obstante, los Instructores de esta Casa que os acompañan, poco observan las auto-reprimendas que os hacéis cuando realizáis un trabajo sin el alcance de los objetivos alcance de los objetivos sublimes.
Comprendemos las dificultades de aquellos que caminan sobre la Tierra. Muchas veces auscultamos en vuestra mente los problemas que traéis a la mesa de atención y socorro. Con dificultades, muchos se ofrecen para el trabajo pero aún están mental y fuertemente ligados a los problemas del día a día. Su fe en entregar tales problemas y dificultades al Creador aún es pequeña entre vosotros, y por esa razón no se desconectan mentalmente de los mismos. Siendo así, vuestra mente no queda disponible para el servicio.
Actuamos junto a todos los que se disponen sinceramente al servicio de la caridad; pero muchas veces no somos capaces de hacer aquello que le corresponde a cada uno. El esfuerzo de la espiritualidad está concentrado, en primer lugar, en socorrer a aquellos que son atraídos para la atención espiritual y que sufren atrozmente. En el plano físico, el conjunto de la organización favorece a aquellos que beneficiados con un cuerpo carnal, por más que sufran, aún se encuentran en situación privilegiada en relación a los desencarnados. Por lo tanto, basta con que al levantarse de la mesa, habiendo percibido las dificultades del servicio, os esforcéis más y os preparéis para la próxima semana.
Muchas veces, ayudar al que llega pero no han podido ser atendidas sus necesidades, requiere mucho más esfuerzo por parte de innumerables hermanos, para contener los sentimientos desordenados.
Los problemas de la adoctrinación, repetimos, son los problemas de la condición humana aún imperfecta; pero, todos vosotros, candidatos al progreso, podéis asumir la responsabilidad sobre la mejora gradual en vosotros mismos, como espejo de las lecciones impartidas por los Instructores de esta Casa. Al final, toda organización se presta a ayudaros en el progreso que urge, recuperando el atraso de otrora.
¡Aplicaos, hermanos!
Es responsabilidad vuestra el progreso de vuestra alma.
Muchos, al conocer la vida del amigo Chico, han emitido, y hasta hoy emiten críticas acerca de nuestros procedimientos, considerándolos demasiado rígidos y serios.
Os afirmamos: la mediunidad con Jesús es cosa seria, un serio compromiso, porque engloba no sólo la evolución de las almas endeudadas, sino la invitación al progreso a través del apoyo recíproco, del amparo de los unos hacia los otros en el desarrollo del sublime sentimiento del amor. Que este amor, vivido en vuestro presencia por el Maestro Jesús, pueda inspirar a médiums y adctrinadores en el avance que necesiten realizar, para servir mejor al prójimo y aprovechar la oportunidad misericordiosa del trabajo con Jesús.
¡Salve la fuerza del amor que nos guía!
¡Salve Jesús!
Emmanuel
GESJ - 05/06/2010 - Vitória, ES - Brasil