Jesús, desde lo alto del Monte Calvario, observando la muchedumbre insana agitada ante Sus pies, rogó a Dios el perdón para todos y se liberó, transformado en Luz, dejándonos a todos el mayor ejemplo de Su Evangelio, que es el "perdón de las ofensas".
Perdonémonos, mis hermanos, los unos a los otros, pues todos estamos carentes de perdón.
Trabajemos incansablemente en la defensa de los ideales de la verdad cristiana, sin jamás desfallecer ante los obstáculos, por mayores que sean, pues cada trabajador se encuentra en la posición ideal y justa, con las fuerzas necesarias para enfrentarse y superar con gallardía las pruebas, los obstáculos y todas las dificultades.
Jesús es nuestro Pastor y nada nos faltará.
Sigamos Sus pasos y encontraremos la Luz.
Salve Jesús.
Vuestro hermano y amigo, hoy y siempre.
Pedro
El Apóstol
GESH - Vigilia IUNA, ES - Brasil