Es triste morir sin haberse librado del fardo.
La consciencia se queda aún más pesada y atormenta a todo aquel que pecó, haciendo menos de lo que prometió.
No quiero lamentarme.
Esta aparente calma no me pertenece. Abnegados y bondadosos Hermanos me ofrecen su energía para que pueda estar aquí.
¡Vigilancia mental hija mía! No todo debemos alimentarlo con pensamientos, pues en escenas vivas a nuestro alrededor se manifiestan; y muchos son los ojos atentos que nos vigilan, alimentando nuestros deseos viles para que en la caída y los desvíos de nuestros deberes morales nos estanquemos.
Nada puedo hacer por vosotros en este momento.
Rezad por mí para que me recupere y consiga ayudar, no solamente a mí misma, sino a todas vosotras.
Rezad por mí sin preguntarme por qué, pues no tengo la respuesta.
Jesús es nuestro mejor Amigo. De Él viene la Fuerza que nos ampara. Pedidle a Él por mí.
Quedaos con Jesús.
Tu madre
Nota: Espíritu de una madre conversando con su hija.
GESJ -05/10/10 - Vitória, ES - Brasil