Hermanos, el conocimiento es apenas una de las alas de la sabiduría, el otro ala es el amor, una de las conquistas más difíciles para el alma. Mediante el conocimiento la criatura humana se sitúa en una condición delicada, sujeta a adquirir aires de superioridad sobre sus iguales y principalmente sobre aquellos que le resultan diferentes.
Mediante el conocimiento el ser humano sube rápidamente la montaña del orgullo, ocupando su cima y ejerciendo el cultivo infantil de la sensación primaria de sentirse superior a las demás criaturas, cuando, en realidad, más se parece a un gusano que camina por el suelo húmedo y se encuentra con un termitero abandonado, sobre el que trepa hasta su cima.
El intelecto se desarrolla por la adquisición del conocimiento, pero el espíritu se desarrolla por la aplicación de este conocimiento, lo que nos lleva al ala del amor.
El amor se desarrolla como sentimiento desvinculado del conocimiento, en la medida en la que para revelarse necesita de actitudes, muchas veces inexplicables para la razón.
Es el perdón frente a la reacción infame del otro.
Es la tolerancia ante la ofensa sufrida.
Es la compasión por aquel que sufre.
Es la caridad, expresión máxima de la compasión.
Es la paciencia que enseña a esperar el tiempo cierto para cada cosa.
Es la humildad que busca el anonimato del servicio redentor.
Es la renuncia y el sacrificio donde en general crece la usura y la avaricia.
Es la generosidad del alma sobreponiéndose al egoísmo endurecido.
En fin, hermanos, así como el color blanco reúne en su franja luminosa, el espectro de todos los colores, el amor reúne en sí la frecuencia vibratoria de todas las virtudes desarrolladas al Máximo. Por lo tanto, para adquirirlo se necesita cultivar cada una de ellas, coloreando el alma con los matices variados de las virtudes cristianas; y solamente tras el esfuerzo de buscar el conocimiento, desarrollando la inteligencia, característica mayor de la condición humana, es como el sentimiento sublime del amor estará preparado en el "ángel redimido", para alzar el vuelo por encima de la vida terrena, en dirección a los páramos celestiales.
Como guión seguro haced lo que indica el Maestre Ramatis: Trabajad, trabajad, trabajad.
Rampa
GESJ - 28/07/2009 - Reunión Pública - Vitória, ES - Brasil