2075

¡Mi reino no es de este mundo!

02/02/2011

      A+ A-


Hijas amadas, que la paz esté con vosotras.

Jesús nació en la Tierra, iluminando el Orbe con Su Presencia, dejando a la humanidad el mayor ejemplo de sacrificio y renuncia, amor y perdón, que traduce Su Evangelio.

Su Presencia quedó eternizada en los registros de esta humanidad, y la Cruz es la marca que traduce Su dolor.

Pasaron los años, y el tiempo aceleradamente eternizó Su Presencia de Luz.

Una vez más en la Tierra, desde los corazones sinceros y sintonizados con Su Luz, se escuchan loores y glorias saludándolo. No obstante, en los corazones de esta humanidad de "tiempos finales", Su Presencia se ha convertido en una ficción, y Su sacrificio en una suposición.

El esplendor de Su Presencia ha quedado sustituido por las luces de las fiestas; el Fausto de la celebración desfigura Su recuerdo.

Pies descalzos, túnica rasgada y polvorienta, mirada limpia; Él recorrió las callejuelas polvorientas de las ciudades anunciando el Reino del Padre, y añadía: mi Reino no es de este Mundo.

Hermanos, levantad el altar de la sencillez para Saludarle, pues en el Fausto y en las luces no Le encontraréis.

Salve Jesús, nuestro guía y Maestro.

Shama Hare

GESH - 10/12/2010 - Vitória, ES - Brasil




VOLVER A LOS MENSAJES Y DIVULGACIONES
CONTACTO CON NOSOTROS AHORA!
Todos los derechos reservados Extras e Instras | 2025
FBrandão Agência Web