Hijos amados del Padre que es Dios, fuisteis traídos a este Orbe por misericordia y compasión. Adentrasteis los Portales de la Tierra abatidos por el sufrimiento consecuente de los errores cometidos y por el esfuerzo inútil en superar vuestras deficiencias.
Como seres humanos primitivos iniciasteis una nueva jornada de progreso, drenando en cuerpos animalescos la furia contendida en vuestra alma odiosa y rencorosa.
Milenios han pasado desde que llegasteis.
Innumerables oportunidades reencarnatorias recibisteis, sin embargo, aún muy fuerte, el instinto animal os domina.
A pesar de la oportunidad de una nueva morada planetaria y de los registros subconscientes que trajisteis, el Padre, Todo Bondad, aún os concedió la dádiva de Luminarias Amorosas que se ofrecieron para esparcir sobre la Tierra mensajes de amor y perdón.
Vosotros los ignorasteis.
Tocado por la compasión, me sumergí en la carne, prediqué entre vosotros mensajes de Luz enviados por el Cristo Planetario, sirviendo íntegramente como intermediario de Su Amor.
Tontas criaturas, demasiado apegadas a las formas transitorias, hasta hoy continuáis discutiendo acerca de mi existencia y el valor de las palabras que pronuncié.
En las iglesias, los hombres se disputan poder y riqueza. Otros ignoran a los Enviados Divinos y muchos aún aguardan la venida del Salvador.
Mentes estancadas insisten en peregrinar, entregados a los placeres mundanos de la carne, cuando deberían estar buscando la liberación espiritual.
Con vuestras acciones insensatas destruisteis la Casa recibida para vuestro resurgir, y la Tierra, que ya no sostiene tal situación, reacciona a las acciones devastadoras de su humanidad.
Agotadas todas las oportunidades, ha llegado la hora de dejaros entregados a vuestra voluntad.
Recogeréis ahora en la materia, lo que en la materia sembrasteis.
En la última llamada, atended a aquellos que, recordando su trayectoria como decaídos, ya no desean seguir adelante con tanta rebeldía.
Erguíos trabajadores de última hora y venid a mí, pues Soy el Camino, la Verdad y la Vida. Venid al Padre, a través de Mi Presencia entre vosotros.
Para aquellos que escogieron la densidad de la materia ilusoria, guardarán el recuerdo de la Misericordia Incontestable del Creador, que hasta el último momento concedió la oportunidad de renovación y cambio. Volverán a comenzar en otro mundo adecuado a su elección.
Bendecid a Dios vuestro Creador por la bondad de concederos un nuevo planeta morada, para que volváis a empezar.
Habrá llantos y rechinar de dientes, pero el dolor que os alcanzará no será un castigo de Dios, pues siendo Puro Amor, no emana de Él el origen del sufrimiento.
Entre el llanto y el rechinar de dientes estaréis recibiendo de vuelta el dolor que durante muchas encarnaciones sembrasteis en las civilizaciones terrenales.
Hermanos, en todo, rendid gracias a Dios, pues se cumplen en la Tierra Sus Designios más Elevados: el Progreso y la Evolución de los Mundos y las Humanidades.
¡Salve la Fuerza del Amor!
Sananda
GESJ - 12/01/2011 - Vitória, ES - Brasil