Hermanos, que la paz de Jesús esté con nosotros.
Muchos son los espíritus afligidos en el mundo espiritual.
Estos entran en la extra física aturdidos por el proceso de desencarne, y gran parte de ellos por la violencia del choque vibratorio provocado por una muerte violenta.
Crímenes de naturaleza diversa como: asesinatos, suicidios, accidentes en el trabajo, en la carretera o en catástrofes, son modalidades de muerte violenta y provocan que las almas lleguen poco preparadas y aturdidas al "mundo astral".
Como si no bastase con las condiciones precarias de quienes regresan confusos y poco preparados, los que quedan encarnados, acentúan su dolor por su apego enfermizo.
Se trata de las madres que no aceptan la separación de su hijo(a) y se rebelan contra los designios de Dios. Se trata del marido inconformado con la pérdida de su esposa. Se trata de hijos insatisfechos con la pérdida de la vida familiar debido a la muerte de sus padres. O los sobrinos, tíos, nietos, abuelos, amigos y conocidos inconformados con la muerte.
En la intimidad del inconformismo reside la semilla de la rebeldía. Comprendemos que el dolor afecta a las fibras íntimas en su actuación terapéutica, pero la entrega inútil al sufrimiento es una rebeldía sin igual.
La Ley de la Destrucción determina: que todo lo que nace, muere. Así sucede con los Mundos. Así también con las humanidades.
No podréis comprender la mente de Dios si no aceptáis con resignación Sus Leyes.
Solamente en la dócil aceptación de Su Voluntad podréis comprender y alcanzar la elevación de Sus propósitos.
En la transitoriedad de la vida reside la oportunidad del progreso.
Así, aquellos que creen en Dios y en Su Misericordia Omnipotente, que se entreguen al aprendizaje de la separación, viviendo cada momento de la vida observando el Evangelio de Jesús, pues sólo con el amor cultivado en cada corazón podremos aceptar el dolor de la separación, como remedio para el alma.
Que Jesús nos bendiga.
Juan Bautista
GESJ - 02/11/2010 - Vitória, ES - Brasil