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Es nuestra obligación moral revelaros la verdad, sin fantasías- Parte 1

28/03/2011

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¡Salve Jesús, paz y alegría entre nosotros!

Es una gran satisfacción el estar comunicándonos con tan selecto Grupo de Trabajo, amoroso y dedicado a la obra de Cristo. Nos alegra compartir esta tarde tan bella y radiante de luz con todas vosotras.

Agradecidos nos mostramos ante las palabras amorosas, que nos eligen como ser de elevada estirpe, lo que aún no somos, exaltando cualidades que vemos que aún no pertenecen a la tesitura espiritual de este siervo, que es como vosotras.

A pesar de todo esto, mi corazón agradece el reconocimiento de la trayectoria de vida en la que intenté cumplir la Voluntad del Creador, tal vez con menos rigor del que debiera si hubiera sido más fuerte y valiente de espíritu. Pero, como bien sabéis, siempre hay más trabajo para aquellos que aún no han aprendido las lecciones completamente. Y así, vamos siguiendo la marcha incesante de la evolución, sirviendo y aprendiendo, perfeccionando la centella ofuscada por los errores del pasado, cuando vivíamos en la ignorancia de las cosas de Dios.

Conocemos el trabajo que realizáis y hemos colaborado en la medida de lo posible y autorizado por los Hermanos Superiores.

El propio Emmanuel, amigo querido, con quien tengo la alegría y la satisfacción de continuar aprendiendo, aún guía mis pasos en el trabajo que continuamos realizando en el plano espiritual.

Él se ha estado dedicando, cada vez más, a asistir en las comunicaciones mediúnicas que están dirigidas por Lobsang Rampa, amigo de otros tiempos. Juntos planifican un mejor aprovechamiento de las energías mediúnicas en beneficio de aquellos que se prestan al servicio de los que reciben en su corazón los mensajes, y de todo el Grupo que sostiene las fuerzas enviadas por lo Más Alto, como vehículo de transporte de los mensajes comunicados.

Nos sentimos agradecidos y nuestra gratitud la expresamos bajo la apariencia de trabajo.

Hemos estado colaborando con vosotras para que las noticias tristes que llegan despierten corazones y mentes a la realidad de la vida.

Sería mucho más fácil dedicar nuestra presencia a transmitir informaciones felices sobre las relaciones entre el Mundo físico y el Mundo espiritual; no obstante, no sería la realidad del momento.

En medio del caos en el que se encuentran las relaciones entre el plano astral y el físico, donde los seres humanos poco preparados e infelices, perturbados, enfermos de corazón y mente deambulan densificados por sentimientos primitivos cuidadosamente cultivados, actuando libremente en la materia densa, estableciendo conexiones desprovistas de las bendiciones de Dios. Entonces, es nuestra obligación moral revelar la verdad sin fantasías que agraden los sentimientos aún infantiles en el estado evolutivo en el que os encontráis.

Es nuestra obligación moral alertar sobre las realidades creadas por los desatinos de comportamientos enloquecidos, para ante el escenario terrible, podáis tomar consciencia de la urgente necesidad de renovación que los libros que recibí mientras estuve en la vida física, ya os relataban. Releyéndolos ahora, podéis desvelar grandes misterios, aceptándolos en los días de hoy, no como revelaciones, sino como simple conocimiento que para vosotros, espíritas, tendrá mucho sentido.

Pasados algunos años, también reconoceréis los mensajes transmitidos en la actualidad, que se convertirán en lógica transparente tocando vuestra alma avergonzada por el descrédito que les disteis. También a mí me criticaron, diciendo que existía una interferencia fantasiosa por mi parte en la creación de cuentos, historias, romances, relatos de vida, poemas; todo lo que la Providencia Divina nos encaminó para revelar al Mundo.

El ser humano debe aprender con su historia, por eso, la historia existe para ser enseñada, repasada y repetida por todos los que la vivieron y por aquellos que, sin haberla vivido, necesitan aprender de ella.

La diferencia entre aquel tiempo y el de hoy es el propio tiempo que termina; sin que exista en el Planeta la previsión de una trayectoria que os provea en el futuro la realidad del momento presente. Os queda analizar la historia de la humanidad y observar la realidad actual, para comprender la verdad profunda de las enseñanzas transmitidas como añadido de misericordia que suplicáis y necesitáis del Creador, en cada minuto en vuestra mente.

Son tantas las llamadas que llegan a congestionar la psicoesfera terrestre. Muchas veces nos vemos atropellados por las energías desregladas que atraviesan el aire pidiendo socorro, sin embargo, aunque la ayuda esté a vuestro lado, muchos no son capaces de verla.

Deseáis oír solamente aquello que seleccionasteis en vuestra mente atrasada; no deseáis la verdad, por eso la rechazáis, peyorativamente, como un hijo rebelde que rechaza las lecciones de un padre amoroso, simplemente porque no le permite realizar aquello que desea.

¿Entonces, que hay que cambiar? ¿Los mensajes, su contenido, o la actitud de aquellos que los reciben?

Que estas palabras simples, proferidas a título de humilde contribución, puedan ayudar a algunos amigos a reflexionar sobre sus prejuicios, investigando su origen en el interior de su propio ser, y renovándolos si perciben que sea mejor para su progreso.

Y ahora, agradeciendo a Dios por la oportunidad de esta manifestación, me acerco a vosotras como si estuviese aquí en cuerpo físico, compartiendo con las compañeras los ideales más elevados de Cristo.

(Continúa en el Mensaje Semanal 2138)

Chico Xavier

GESH - 22/05/2010 - Vitória, ES - Brasil




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