La Nación Brasileña no está compuesta por ángeles, sino por hombres y mujeres en cuyas almas ya vibra la fuerza de la fe.
Varias razas, de varios colores, mestizaje ideal para el reino de la paz.
Las equivocaciones humanas en la conquista de la libertad e expresión son naturales y superadas cuando el ideal de servir a la Nación en beneficio de todos es sincero.
Sin embargo, cuando se invierten los papeles y el colectivo se convierte en rehén de aquellos cuyo deber es protegerlo, cuando los guardianes del orden son los que alteran la paz, ya no son los ideales de renovación por la Patria, sino las garras de las tinieblas intentando dominar al ser humano.
El engrandecimiento de la Patria es una conquista de las acciones de los Gobernantes en consonancia con el bienestar del colectivo.
Conquistar dominios más allá de las fronteras, sin dignidad ni honra, es "tirar perlas a los cerdos"; no existe ninguna solidez en las bases de gobierno que expolian a la Nación, enriqueciendo su propio bolsillo!
¡Brasileños! No asociéis vuestros ideales de fe con los ideales materialistas, de bienes de consumo a cualquier precio. Más vale la pobreza digna que la riqueza manchada por la vergüenza de la deshonra.
El alma inmortal clama por paz y solamente la encontraréis dejando que brote el brille del amor y la fraternidad del Evangelio liberador.
¡Hermanos, liberemos Brasil del yugo de la Bestia!
¡Renovad vuestra fe y expulsad las Tinieblas!
Jesús es nuestro Pastor y nada nos faltará.
La dignidad de un hombre no se mide por su riqueza sino por el desapego de su alma de los bienes temporales.
Amor y perdón, fraternidad y humildad. Fe.
Que la fe sólida en la práctica de las lecciones del Evangelio de Jesús se ala bandera libertadora de la Tierra del Crucero.
Paz siempre.
José Bonifácio
GESH - 03/06/2011 - Vitória, ES - Brasil