Hijas amadas,
Cuando caminamos sobre la Tierra olvidamos el pasado de culpas. Incluso bajo la influencia bienhechora del Rabí de Galilea, tropezamos en nuestra propia ignorancia y fallamos en nuestro propósito de servir a la Luz; entonces, en nuestra consciencia hacen eco los pecados atroces que cometimos.
Es a través del dolor como superamos las culpas y renovamos el alma para liberar nuestra Centella Divina.
Renegamos de Cristo, es cierto; pero le seguimos de cerca y dentro de nuestra limitada comprensión de la vida, aceptamos el óbice de la equivocación, que torturando el alma, nos impulsaba cada vez más al trabajo, sirviendo a los sufridores en su Santo Nombre.
Sois parte de la gran familia a la cual pertenecemos, y también deseáis progresar. Que cada uno tome su cruz y siga a Cristo para liberar su alma de las zonas voraces de la oscuridad.
Cristo nos llama a seguirle en el camino de la Luz, que desde el espacio ilumina la Tierra.
¡Sigamos hermanos, confiados!
El dolor es pasajero; la liberación es eterna.
Os saludo en el nombre de Dios.
Vuestro hermano y amigo Pedro.
Salve Jesús.
Margarida - Gracias hermano por tu presencia amorosa y tus palabras que calan profundo en nuestra alma.
Sólo Jesús, que vino para darnos ejemplo de resignación, coraje y fuerza; pues todos nosotros erramos a lo largo de esta caminata.
Pedro - Nosotros, amigos del Divino Maestro, estamos presentes y deseosos de impulsaros, "trabajadores de última hora", para que, en la arrancada final de la transformación verdadera de vuestra alma, no desistáis.
El Cristo nos llama. Avante hermanos.
Que Jesús nos bendiga a todos, hermanos.
Pedro, el Apóstol
GESJ - 14/06/2011 - Vitória, ES - Brasil