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¡Poco conocéis de la Ley de Dios, pues ni a vosotros mismos os conocéis!

29/07/2011

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Otrora visitamos la Tierra en los comienzos de su formación, analizamos su constitución y las condiciones geofísicas para ser habitada.

Regresamos en varias ocasiones, hasta que alcanzó las condiciones propicias para recibir a las primeras almas: almas recién-salidas de las primeras etapas de evolución; almas aún vírgenes en su constitución humana y almas que habitarían por primera vez un cuerpo físico.

Los primeros seres que habitaron la Tierra no dejaron marcas visibles en el suelo inestable del Planeta y sus restos mortales quedaron diluidos por el tiempo.

El ser Neandertal, que vuestra ciencia oficial considera como el "primer hombre de la Tierra", está lejos de ser la primera configuración humana sobre la superficie terrenal. Pero estos detalles desconocidos para la ciencia y los seres humanos comunes, en nada interfirieron en su desarrollo físico, intelectual y científico a lo largo de los siglos, hasta los días actuales.

La criatura terrenal en nada participó en el desarrollo natural de los cuerpos físicos, en lo que respecta al automatismo del crecimiento intra-uterino; sin embargó, influenció e influencia en la evolución del espíritu, en su karma y en el tipo de cuerpo físico que debe habitar.

El desarrollo de los cuerpos físicos y la vida humana sobre la Tierra se escapa a la comprensión general. No obstante, en todos los tiempos, desde los seres más primitivos hasta los hombres modernos, las almas en estado transitorio de vida en la materia, durante sus múltiples encarnaciones, siempre se creyeron con el "derecho" de alterar o destruir su forma humana, dádiva del Padre Misericordioso.

Durante muchas eras, los terráqueos compartieron su vida con seres más evolucionados, física e intelectualmente, en el plano físico; con todo, llegaron a una etapa en la que la guerra y el dominio sobre otros pueblos fue prioritario en su existencia. De ahí que intentaran adquirir conocimientos con los extraterrenos para dominar a sus hermanos.

En masa partimos, dejando una laguna muy grande en el desarrollo de la ciencia y la tecnología en la Tierra, fácilmente observada por los estudiosos de la historia de este Mundo.

Otros Seres extraterrenos vinieron al Planeta con ideas menos dignas. Eran criaturas intelectualmente bastante desarrolladas, pero con moral equivalente a la de los habitantes de la Tierra, deseosos apenas de dominar y destruir. Intercambiaron intereses, y mientras los seres perversos oriundos de Estrellas distantes ofrecían su tecnología, a cambio exigían vía libre para experimentar sus teorías y crear su propia humanidad.

Muchos de estos seres perversos quedaron prisioneros en esta dimensión, siendo cercenada su libertad, restringida apenas al plano extra físico, y sin posibilidad de conseguir procrear una raza entremezclada con la raza terrenal. Se volvieron aún más antagónicos y rebeldes a las Leyes del Creador, y sembraron la discordia entre los hombres, provocando derramamiento de sangre entre los incautos que, por sus mezquinos intereses, los acogieron en el seno de este Planeta.

Terminándose ahora el ciclo expiatorio de la Tierra, estáis pasando por el proceso de selección del "juicio final". A puñados, junto con los humanos terrenos, los seres "extra terrenos decaídos de otros mundos" que sedujeron a los terráqueos, se irán hacia el exilio, pues es la Ley de Dios, el progreso de las criaturas y las sanciones enfrentadas por los rebeldes, cuando son necesarias.

¡Una vez más, aquí estamos para una nueva siembra!

Tras las tormentas torrenciales que encharcan la Tierra, con la lluvia de la renovación planetaria, y cuando las semillas de la "Nueva Era" broten, nosotros nos haremos "visibles" de nuevo.

Somos los Titanes del Espacio.

Jardineros del Espacio.

Trajimos al Planeta millares de seres decaídos de otros planetas, sin embargo, la Tierra no fue el único planeta que recibió diversidad de criaturas decaídas en su seno; otros Sistemas Planetarios existen, inconmensurables para vuestra mente, donde se produjo el mismo proceso de transferencia de almas decaídas. Proceso disciplinario de las Leyes de Dios, para los rebeldes.

Hoy, la Tierra expele de sí a los opositores, y estos, igualmente, reciben el debido y justo correctivo, siendo transferidos hacia mundos compatibles con su constitución vibratoria evolutiva.

Poco conocéis de las Leyes de Dios, pues ni a vosotros mismos os conocéis.

Que el Cristo Planetario bendiga a esta humanidad.

Jardineros del Espacio

GESH - 24/06/2011 - Vitória, ES - Brasil




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