(Continuación del Mensaje Semanal 2385)
M - ¿Por qué no decidiste ser incinerada?
Dercy - Para que nadie se olvidara de mí. Tarde tanto, sufrí tanto hasta "ser conocida, ser famosa", ¿Para que después se olvidaran de mí?
M - Mira, querida, tendrás que aguantar las consecuencias de toda esa vanidad; pretender que las personas no se olviden de ti. ¿Qué es lo que sucede? Mucha gente va allí para burlarse, para decir cosas que no debe, inclusive tu familia te lleva sus problemas. Por eso yo he decidido ser incinerada y esparcir mis cenizas en el mar, que no va a contaminar a nadie, pues es un poquito de ceniza en el inmenso océano.
Dercy - ¡Ah, ayúdame hermana!
M - Ve a la Colonia Siervos de Jesús. Sigue las orientaciones de la Casa, y no tengas prisa, pues la eternidad no tiene fin.
Dercy - ¡Ah! No sé si voy a aguantar estar enclaustrada.
M - No va a ser así, porque la Colonia es un lugar grande y no es una cárcel. Es una pequeña Ciudad donde hay trabajo, estudios, caminatas, conferencias, educación, todo lo que necesitas.
Dercy - No sé por qué motivo tengo en la cabeza metida la historia esa de monja
M - Tal vez, en alguna encarnación anterior, fuiste hermana de la caridad; te aborreciste tanto que cuando viniste en esta última encarnación metiste la pata y decidiste vivir el otro lado del convento.
Dercy - Pues quiero ser diferente, estoy sufriendo.
M - Ahora bien, tienes que ser diferente; tener calma, resignación y coraje para enfrentarte a las dificultades de la nueva vida.
Dercy - Coraje tengo.
M - Entonces adelante con la paciencia.
Dercy - Paciencia me falta.
M - Precisas tenerla, desarrollarla. Hay cosas que no se pueden entregar a otros: como la paciencia, la fe, la resignación, el coraje, la fuerza espiritual, si no yo te daba un poquito porque la tengo, y también te daba un poco de las compañeras.
Dercy - Es mi alma que tiene hambre.
M - Nosotras vamos a hacer una oración para saciar este hambre, y después, quédate para recitar o mantra.
Dercy - ¿Crees que voy a estar joven pronto?
M - Sí, si sigues estos consejos. En la Colonia, ofrece tu ayuda en lo que sea necesario; deja de tener prisa, la eternidad no tiene fin. Si empiezas a actuar de ese modo, enseguida serás una mujer joven, bonita, y que está estudiando el Evangelio del Amado Maestro Jesús.
Dercy - Hay muchas cosas que me preocupan.
M - No te preocupes con los que quedaron atrás. Has vivido cien años, y si ellos no preguntaron, ni resolvieron, es porque no quisieron; entonces, es tiempo de que continúen con su vida.
Dercy - ¿Sabes qué Margarida: sabes que aborté? Eso me perturba mucho. Una vez hasta le pregunté a Chico Xavier, y él me dijo: No te preocupes, porque él está encarnado. ¿Pero, y entonces, él no era mi hijo? Le debo algo. ¡Caramba! Se lo debo, tengo que pagar por ello.
M - Dercy, estoy viendo que necesitas aprender sobre la vida espiritual. Es como empezar a ir a la escuela; pero no a la Escuela Primaria. Estás en el nivel del Jardín de Infancia.
Dercy - ¡Entonces enséñame!
M - ¡Ah! Es preciso que desarrolles la paciencia, que vengas aquí semanalmente y asistas a nuestras charlas. Que en la Colonia obedezcas y respetes a los Hermanos Superiores, que sigas los consejos de los Instructores Espirituales. Verás como en poco tiempo saldrás del Jardín de Infantes a la Escuela Primaria. Y así sucesivamente, estudiando siempre y alcanzando nuevos peldaños en la Casa del Padre.
Respecto al niño, al aborto, si Chico te dijo que ya estaba reencarnado, alza tus manos al cielo y agradece a Jesús, pues ha tenido la oportunidad de reencarnar; la persona precisa renacer siempre para aprender.
Dercy - ¿Pero no me estará necesitando? ¿Puedo hacer alguna cosa por él? Eso es lo que me preocupa.
M - No. Cuando te necesitó... (Dercy interrumpió)
Dercy - Yo fallé...
M - "La leche derramada no vuelve al envase", déjalo estar, él está bien. Quién sabe si más tarde él no va hacer de padre para ti, en otra encarnación. Podría ser tu padre, o tu abuelo, que nazcas cerca de él... Existen todas esas posibilidades y muchas más.
¿Rezamos? Mira, estate tranquila, ve a nuestra Colonia que es una pequeña Ciudad: ayuda en las actividades, trabaja bastante, juega y estudia las Enseñanzas del Maestro Jesús y del Maestro Allan Kardec.
Dercy - No consigo arrodillarme.
M - No es necesario que te arrodilles.
No te estoy diciendo que es una comunidad grande, es como una ciudad pequeña. No es un Convento ni un Internado...
Allí nadie está queriendo convertirse en santo. Todos están queriendo mejorar su patrón vibratorio, olvidar las cosas erradas que practicó y aprender cosas nuevas.
Dercy - Eso es lo que quiero.
M - Entonces así será. Vamos a orar todas y no es necesario que te arrodilles.
Dercy Gonçalves
&
Margarida
GESH- Psicofonía - 14/10/2011- Vitória, ES - Brasil