Hijos amados
Conforme lo planeado por los Señores del Karma, responsables por el desarrollo y el progreso de la humanidad, la Tierra entra en sus últimos momentos del ciclo planetario de 3ª dimensión.
Por todas parte hacen eco los avisos, se manifiestan las expresiones del Conocimiento Superior, cuya finalidad es la de preparar a vuestra humanidad para la comprensión y el enfrentamiento de los tumultuosos días que vendrán.
Imperceptibles para vosotros, que sois seres excesivamente volcados hacia la vida material, es la observación de que la ascensión de la Tierra significa una alteración en el ciclo evolutivo de los demás orbes vecinos, y con esas transformaciones, los lazos de fluidos que se proyectan entre los planetas hermanos, pertenecientes al mismo Sistema Solar, necesitan ser ajustados para adaptarse al reordenamiento planetario.
"Cuando uno evoluciona, todos los de alrededor evolucionan, ese es el principio de la Ley de Dios". Así es en la tierra como en el cielo.
Para acompañar y asistir los períodos de transición de los orbes planetarios se forman Consejos de Transición, cuyos encuentros se destinan al análisis disciplinado y sistemático de cada etapa del proceso y sus reflejos en el conjunto de la población humana y no humana del orbe en cuestión.
Ahora, en el período final del ciclo en curso en el Sistema Solar donde reposa la Tierra, asisten Ingenieros Siderales designados por las Altas Jerarquías, para auxiliaros, de forma que el conjunto de fenómenos desencadenados en grandes proporciones no alcance el límite permitido antes de tiempo, perdiéndose el control del caos renovador.
Incluso el caos, proyectado para la renovación de los mundos, posee su límite de equilibrio.
Muchos no creerán nuestras palabras porque sus mentes embotadas fijarán su mirada en el centro material de la actual encarnación, en la superficie planetaria, mientras que otros mirarán más allá de la atmósfera terrena contemplando el cielo y las estrellas. Sus almas se preguntarán qué hay más allá de lo que conocen.
A esos es para quienes hablamos, pues su mente y corazón buscan conocimiento, y en el conocimiento, la liberación de las amarras que los aprisionan.
La Centella Divina brilla en luz cuando la mente, libre del ego inferior, busca elevarse por encima de las evidencias contenidas en la idea de que la Tierra es el único planeta habitado en el Cosmos.
Mientras la humanidad se demora en elucubraciones infantiles, discutiendo si hay vida o no fuera de su planeta, las diferentes formas de vida existentes en el Universo se unen en un acto sublime de Amor Divino, trabajando disciplinadamente por el progreso de la Tierra y de su humanidad, y así contribuyen al progreso y al salto evolutivo de los demás planetas y astros que se dislocan en movimiento constante en vuestra galaxia.
La ascensión de un núcleo planetario repercute en el Universo en ondas que avanzan concéntricas, impulsando al progreso a todos los que alcanza, así como evolucionan concéntricas las células generadas por una gota de lluvia que cae en el agua renovando el oxígeno que mantiene vivos los manantiales.
Mientras discuten los intelectos infantiles, apegados a la materia, se descubren nuevos conocimientos os que se entregan a la experiencia de la fe y la confianza en Dios.
Humildes se vuelven al contemplar la grandeza que su intelecto, aún limitado, no consigue explicar, pero que sienten que representa mucho más de lo que su visión puede observar.
La evolución no da saltos, ni tampoco comienza ajena a la voluntad firme y determinada de aquel que evoluciona. Las condiciones son iguales para todos, pero el esfuerzo emprendido por cada uno os distingue, entre los interesados en el progreso y los atrasados en el camino.
Aún hay tiempo y al Maestro Jesús le debemos gratitud por ello, pues por compasión pidió al Padre más tiempo para esta humanidad; la misma que le condenó a Él y a la que perdonó, y por la cual nuevamente intercede suplicando ayuda. Por amor, Su Corazón nos reunió y nos comanda en el cumplimiento de los Designios Superiores de hacer progresar a los mundos.
Hermanos, elevad al cielo vuestra mirada y ante la noche estrellada y el día iluminado por el sol, reflexionad sobre la infinidad de mundos habitados y sus habitantes. Sois apenas un fragmento, y no obstante, como hijos de Dios, sois dignos de todo nuestro amor, dedicación y amparo.
Esforzaos para poder dar el salto evolutivo con la Tierra, el que vuestras almas necesitan, para liberaros de la mente aprisionada por el ego, y alcanzar la infinita Sabiduría que emana de la Mente de Dios y rige el Universo.
Ya fuimos como vosotros.
Y como nosotros seréis.
Cuanto antes, venid al encuentro de lo inevitable.
En la Tierra habrá un solo pueblo, hermanado por la luz del conocimiento Superior y del sentimiento de fraternidad elevada. Ese pueblo será guiado por la comprensión de un solo Dios y en el él habitarán sus pensamientos que se elevarán en el intercambio permanente con otras mentes, que a su vez se responsabilizarán por el amparo y asistencia a la nueva humanidad, tras la turbulencia del período de verticalizacion del eje terrestre.
Como hermanos, viviréis entre habitantes de muchos otros mundos extra e intraterrenos, y con ellos aprenderéis nuevas formas de vida, como aprendices del amor incondicional que caracteriza a los mundos de regeneración.
Todas las directrices que os hemos presentado son definidas por el Consejo de Transición Planetaria, al cual tuvisteis oportunidad de conocer mediante el trabajo mediúnico, portal de acceso a las realidades imponderables de la vida, descuidadas por muchos pero abrazadas con dignidad, respeto y amor, por otros.
Cuando os trajeron la enseñanza: " dando es como se recibe", Jesús os preparó para vuestra propia ascensión, al indicar el camino más corto de acceso a la escala del progreso. La mediunidad que asiste al espíritu carente aliviando su dolor físico y moral, es la misma puerta de luz que alza al médium al contacto iluminativo con las Mentes Superiores, pero es solo mediante el ejercicio de dar como se construye la posibilidad de recibir.
No hay magia ni milagros en lo que os afirmamos, apenas trabajo y observación de las enseñanzas de Jesús. Quien tenga ojos para ver que vea, y oídos para escuchar que oiga. Aquellos, cuyas facultades mentales aún estén funcionando, que reflexionen y tomen sus decisiones.
El Consejo de Transición da el orden para que se cumpla lo que está planeado.
¡Salve la Fuerza!
¡Salve la Luz!
¡Salve Cristo y Jesús!
Ramatis
P - ¿Maestro, he captado correctamente tu pensamiento?
Ramatis - Nuestro pensamiento fluirá más fácilmente cuanto más se entregue tu mente dedicadamente.
Ramatis
GESH - 22/10/2011 - Vitória, ES - Brasil