¡Hermanos amados!
Fraternizaos: es dando como se recebe.
No olvidéis los mensajes considerados pueriles por muchos; pero que no lo son. Encierran en sí mismos sublimes lecciones que son como palancas para transformar la realidad en la que os encontráis.
¡Poned la otra mejilla!
¡Pagad el mal con el bien!
¡Dad para recibir!
Caminad dos mil pasos con quien os obliga a caminar mil.
Dada también la capa cuando os piden la túnica.
Estas recomendaciones tienen la intención de separaros de la onda violenta que arrastra a la mayor parte de la humanidad, que responde en la misma medida al mal recibido.
Pocos han comprendido que el camino a la liberación tiene su base principal en la domesticación de los impulsos agresivos, herencia animal que habita en vuestras células.
Desarrollar la fuerza del espíritu es un imperativo para dominar la fuerza animal, suplantándola definitivamente, elevando la frecuencia de las corrientes eléctricas que circulan por el organismo humano.
Vuestras emociones cargan, como imán magnético, las corrientes eléctricas que determinan vuestro actuar, guiando vuestro comportamiento.
Como un capitán que sujeta el timón, vuestra mente debe cambiar la dirección, conduciéndoos a donde creáis que es lo ideal para vuestro progreso moral. Tomada la decisión, la perseverancia en las franjas vibratorias elegidas consolidará la voluntad y el esfuerzo de progreso, atestiguando el estado psicológico en el que se encuentra el individuo, capacitándolo para la nueva secuencia de experiencias edificantes del patrón energético del que es portador.
Cuando por ventura se descontrola en el torbellino de las propias emociones, el candidato al progreso se pierde en el enmarañado de los hilos de energía tejidos irregularmente, aprisionándose, bien en las redes de la insensatez, bien en las redes de la ignorancia o en las tramas pegajosas y traicioneras del orgullo, la vanidad y el egoísmo.
En el trabajo y en el dolor enfrentado con resignación y coraje, dignidad y sublimación, encontraréis siempre los medios para trascender vuestra condición animal, ascendiendo a las esferas angelicales para exaltación de la Ley de Dios.
El Señor nos guía.
Pidamos Sus Bendiciones para nuestro esfuerzo de progreso hoy y por toda la eternidad.
Francisco de Asís
GESH - 14/10/2011 - Vitória, ES - Brasil