En el momento sublime de la oración,
Elevemos nuestros pensamientos hacia la compasión
Y así nos unamos en un solo corazón.
Aprendamos a tener más fe cuando uno rece,
Pues nada se pide ni el alma se entristece,
Cuando la solicitud no procede.
Regocijo obtenemos,
Cuando felices entendemos
Que el contacto con Dios, requiere que meditemos.
Cuidando nuestra mente,
Muy serenamente,
Debemos resignarnos con los Designios de nuestro Padre,
Justo y complaciente.
En la hora cierta,
Sus Emisarios en alerta,
Harán que reflexionemos
Sobre las máculas que otrora creamos.
Como no hay injusticia divina
Ni mal que persista,
Extirpemos los errores que son contrarios a la Doctrina.
Oremos con fervor,
Sin quejas ni rencor,
Auscultando la Misericordia del Señor.
¡Salve la Luz! ¡Salve el Amor de Jesús!
Casimiro Cunha
GESJ - 29/06/2010 - Vitória, ES - Brasil