Videncia: En nuestra Colonia Espiritual Siervos de Jesús, todos los trabajadores estaban movilizándose por las festividades Navideñas.
Vi a los niños y adolescentes de la escuelita de evangelización, ensayando un villancico de Navidad, bajo la tutela del Tío Antonio y la Tía Irene. Indios, negros y Elementales se encargaban de la decoración, muy bonita y perfumada, con detalles de girasoles, margaritas y flores del campo.
Súbitamente vi a Chico Xavier vestido de Papá Noel, distribuyendo, en lugar de regalos, margaritas, a los asistidos en nuestra Casa de Caridad. En especial, para los espíritus bastante atrasados, distanciados de la Luz, a los que se dirigía con amor y entrega, depositando una margarita en su regazo. Les acariciaba la frente, deseándoles salud y paz. Estos, por su parte, estaban inertes, absortos en pensamientos menos dignos, y no captaron la ternura de aquel humilde y fraternal gesto.
Instantes después, toda la Casa recibía una "lluvia" de flores y luces multicolor que se entremezclaban con el coro infantil y con las oraciones del resto de trabajadores del plano espiritual. Enseguida capté las palabras:
Amados hermanos, siervos de Jesús, recibid este sencillo homenaje por el trabajo que habéis realizado durante este año de vuestro calendario terrenal.
A todos los que colaboran con nosotros desde el plano físico para que se concrete la Obra de Cristo, nuestros votos de paz, amor y luz, para el año que entrará.
Mientras tanto, queridos, no debemos distraer nuestra atención, ni mucho menos detener nuestros pasos en el cumplimiento del deber cristiano. Para nosotros el tiempo, en el plano espiritual es diferente al vuestro en el plano físico. La lucha por la paz aún no ha terminado.
Continuad enfocados y mejorando con la finalidad de progresar. Cultivad el estudio y la investigación, fortaleciendo vuestro espíritu aún primario; dedicándoos más y más a la práctica de la caridad anónima, amparando y socorriendo a vuestros hermanos carentes.
En el trabajo cotidiano en la materia es un derecho tener vacaciones, para que podáis recuperar energía y volver con buen ánimo y disposición a una nueva jornada de trabajo. Sin embargo, en las tareas con JesuCristo gozaréis de poco descanso, pues las tareas aumentan y hay pocas manos operativas para dar cumplimiento a la Voluntad de Dios, nuestro Padre.
¡Por eso, mis amados, manos a la obra!
Unid vuestras fuerzas a las del Ejército de la Luz y esparcid el mensaje de la Buena Nueva. Confiad en el Padre y haced su trabajo con fe y humildad, porque produciendo y sirviendo también estaréis recibiendo energías reconfortantes.
Me despido y doy gracias por la dádiva del trabajo, por las oportunidades de servicio redentor en la Siembra de Jesús.
¡Salve a Luz! ¡Salve la Fuerza del Amor!
Chico Xavier
GESJ - 04/12/2010 - Vitória, ES - Brasil