Paz y bondad en vuestro corazón.
Hermanas amadas, se recrudecen las luchas en la Tierra. Los bandoleros del Más Allá, destituidos de buenos sentimientos y repletos de malas influencias, reclutan encarnados para su intento de dominio.
Las criaturas encarnadas son más fácilmente influenciadas por los desencarnados, pues olvidándose de la bendita oportunidad de la reencarnación, dan rienda suelta a las malas tendencias, uniéndose a los espíritus inferiores.
El perdón de las ofensas ha quedado olvidado y la venganza incendia los corazones. Las palabras amorosas del Divino Maestro Jesús, invitándonos al amor, al perdón, a la paz, han quedado olvidadas o han sido tergiversadas por los intereses menos dignos de los guías de almas.
La afinidad con los malhechores encarnados o desencarnados define la posición espiritual de cada criatura y su grado de evolución.
No es necesario poseer facultades extra psíquicas para conocer el camino del Bien y del Mal; de la ascensión o de la caída vibratoria; no obstante, muchas veces, o todas las veces, los ojos y los oídos de los seres humanos están tapados por el orgullo desmedido, haciéndolos caer en la decadencia moral y espiritual, atraídos por el brillo de las "fatuas" glorias terrenas.
Hermanos, la paja y el trigo se definen en la Tierra y en el Cielo, y por mayor que sea el esfuerzo de los Seres Superiores para alertar a la humanidad sobre la última hora para sus almas rebeldes en este Planeta, los hermanos apenas vislumbran el dolor inmenso que se les viene encima, impidiéndoles "disfrutar de la vida", o sea, saciarse con el "banquete material".
Infelices hermanos que no aceptan la realidad de la vida transitoria y perecedera en la materia, desdeñando el alma inmortal.
Una vez más sucede la migración de los espíritus inferiores hacia el exilio en planetas inferiores, como está descrito en la obra del insigne Maestro Kardec.
Pobres hermanos, no comprenden que el dolor es la liberación para que el alma alcance la verdadera felicidad; la felicidad de una consciencia limpia.
Hermanos, que Jesús ilumine vuestros pasos para que alcancéis la senda del progreso.
Los gritos y lamentos que escucháis con mayor frecuencia en toda la Tierra anuncian que el "final" se aproxima.
No hay fatalismo divino que dicte el "final de los tiempos"; existe el cumplimiento de la Ley Inmutable de Progreso y Ascensión de los Mundos.
Instruíos y transformaos para progresar.
Que Jesús os bendiga.
Chico Xavier
GESH - 11/11/2011 - Vitória, ES - Brasil