Después de la oración proferida con emoción en homenaje a los tres Reyes Magos, recibimos el siguiente mensaje:
Hermanas amadas, que la paz de Cristo sea con vosotras.
Purificadas nuestras almas en el ejercicio de la humildad y el perdón, agraciados con la convicción sincera de la llegada de la Esperanza a la Tierra, pudimos ver la Estrella que nos guió hasta Él.
Cada paso que dábamos acortaba la distancia para alcanzarle, y cada vez más próximos de Su Presencia, sentíamos crecer en nuestro corazón la alegría de ese encuentro.
El niño Luz que nos encontramos vibraba tanta energía que nos arrodillamos conmovidos, ofreciéndole los humildes regalos que llevábamos.
El niño no lloró cuando al vernos, sonrió; y de Sus pequeñas y tiernas manitas salían chispazos de luz que nos llegaron al corazón, sellando así, por toda la eternidad,, nuestra más fiel devoción hacia Él.
Sus Enseñanzas, Su Evangelio, inmortal y eterno, transfiguró nuestras almas para siempre.
¡Jesús es la más dulce vibración del Amor!
MelchorjGESH - 06/01/2012 - Vitória, ES - Brasil