Videncia: Vi a Mundinho. Vestía una ropa de Templario y su mirada se perdía en el horizonte... Lo vi entrando en una pequeña capilla y arrodillarse. Mirando con fervor la imagen de la Virgen María, imploró: "!Madre querida, no me abandones! ¡Ayúdame!".
Sentí una fuerte emoción.
Comprendí, no sé como, que él estaba siendo sometido a recuerdos del pasado, reviviendo momentos en los que sintió fuertes emociones superiores, entrando en contacto con Seres elevados.
Después pasé a escuchar las palabras de María, que iban dirigidas a toda la humanidad.
Hijos amados, perdonad a los hermanos que os ofenden y hieren.
Yo perdoné, desde el fondo de mi alma, a los verdugos del Hijo Adorado. Incluso durante aquella existencia hice penitencia, suplicando al Padre Creador que Su Amor tocase el corazón de los infelices seres, nuestros hermanos, que tan vil e inhumanamente cercenaron la vida de mi primogénito.
Perdonad, hijos míos, visto que sois carentes del perdón, pues vuestras almas están manchadas por la púrpura de las culpas.
¡Porque heristeis, sois heridos!
¡Ofendisteis, sois ofendidos!
¡Traicionasteis, sois traicionados!
El odio y la venganza ha venido arrastrando vuestras almas en el torbellino del tiempo, sin que consigáis evolucionar.
Solamente perdonando las ofensas sentiréis vuestra alma leve y libre para amar y transformarse a la Luz del Evangelio del Divino Jesús.
Mientras vuestros corazones alberguen el veneno del rencor, del odio, el resentimiento y los vicios deformantes, no conseguiréis la ascensión espiritual.
Haced el Bien desinteresadamente; amad sin imposiciones y perdonad siempre.
El Planeta evoluciona de forma acelerada, y no podréis acompañarlo en su vuelo ascensional con el corazón aún repleto de odio y de sombras.
Amad y perdonad para alcanzar el progreso.
Salve la Luz. Salve Jesús.
María de Nazareth
GESH - 24/02/2012 - Vitória, ES - Brasil