El mundo de las ilusiones embrutece el alma anestesiada por los sentimientos inferiores.
Para que el alma se libere debe ser estimulada a transitar por lo invisible, desarrollando otros sentidos que posee.
No sirve de nada el apego a los sentidos carnales, pues para liberarse, el alma debe sentir la vibración de aquello que los ojos físicos no ven, el olfato no siente, la lengua no saborea, y los oídos no escuchan.
El alma deberá hacer vibrar cada célula, abandonando las sensaciones groseras de la materia; entonces, verá el camino iluminado de la ascensión espiritual.
Liberad vuestra alma mediante la práctica del amor y el perdón.
Salve Jesús.
Rampa
GESH - 24/02/2012 - Vitória, ES - Brasil