Mi patria querida.
Tantas y tantas veces, sin medida, nos hemos dedicado a servirte. Es triste ahora verte herida por la furia insensata de los buitres, que intentan devorarte llevándote a la desdicha.
Son asaltantes de la paz y la justicia, que enloquecidos se entregan a la impiedad de macular tu misión bendita.
¡Patria mía, Brasil! Resiste al mal con amor varonil, y desde lo Alto, fuerzas extras te elevarán por encima del dolor que intentan infringirte.
Tus enemigos caerán; y los Ángeles de Dios arrebatarán las mentes que procuran destruirte. ¡Avante brasileños! Fe y coraje, retomad el gobierno de la Patria y cumplid los designios del Padre de transformarla en el Granero del Mundo, dando testimonio de que tú eres la Patria del Evangelio.
José Bonifácio
GESH - 02/06/2012 - Vitória, ES - Brasil