¡Salve Jesús, el Sol de Luz que nos ilumina con Su Amor!
Hermanos, habéis recibido múltiples tareas para desempeñar en el nombre de Seres Superiores, que guían vuestros pasos de aprendices en el camino de la evolución.
Bien sabéis que sois llamados al servicio en la Siembra del Maestro Jesús, porque en vuestra historia pasada, mucho debéis a la construcción del Bien. Ningún ser que llegue a la Casa Espírita para el trabajo redentor es atraído solamente por sus méritos; aunque ya tenga merecimiento para conocer al Consolador.
Comprometido con los conocimientos que empieza a adquirir, necesita igualmente emplear su energía en beneficio de la colectividad.
Por lo tanto, recibisteis las tareas designadas a este Grupo y habéis cumplido la programación establecida por los Dirigentes Espirituales del plano superior al vuestro.
Con gran alegría venimos a comunicaros que vuestro trabajo os ha concedido la gracia de la ascensión espiritual, manifestada a los componentes del Grupo Siervos de Jesús, como dádiva medicamentosa, traída por una medicina que se escapa a vuestra comprensión.
Todos los que aquí se reúnen y ofrecen su tiempo de trabajo voluntario al Grupo, recibirán medicamento, como añadido de misericordia y símbolo de la ascensión espiritual garantizada a todo el Grupo.
Sois Corderos de Dios y vuestro Pastor es el Maestro de Maestros, que ilumina la humanidad con la Luz Misericordiosa de Su Amor, ofreciendo a todos la oportunidad de liberación, en este tiempo de dolor y rechinar de dientes.
¡Hermanos tened fe! Elevad vuestro pensamiento a Dios en gratitud, y buscad ofrecer vuestra ayuda a aquellos que sufren.
Hoy, y en los días que ya no estéis reunidos en el plano físico, haced al prójimo como os gustaría que os hicieran. Pues ya habéis comprendido en vuestra mente que el ejercicio de la práctica de la caridad plantó la semilla de la responsabilidad y del entendimiento de que no hay otro camino para la salvación que no sea la caridad fraterna, la caridad cristiana.
Ofreced la mano al caído, aliviad el dolor del sufrido, sostened y amparad al afligido, al desanimado, elevando con ellos el pensamiento a Dios en súplica por el socorro que llegará para todos los que humildemente se postren ante la magnitud de las Leyes Divinas.
No hay necesidad de ningún procedimiento en el plano físico por vuestra parte. En el día de hoy ofreceremos medicamento a los que se encuentran presentes, y a lo largo de los días los demás también lo recibirán.
Damos gracias a Dios porque nos dio consuelo, nos amparó en Sus brazos.
¡Salve la Fuerza del Amor!
¡Salve Jesús!
Bezerra de Menezes
GESH - 05/05/2012 - Psicofonía - Festival de Wesak - Vitória, ES - Brasil