Videncia - Arrodillado delante de todo el Equipo Espiritual del GESJ, con la cabeza entre los brazos, que se extendían sobre el suelo, el cuerpo completamente curvado hacia el suelo, veo a Juan Bautista en actitud de total entrega y reverencia al Maestro Jesús, que se manifestaba presente inundando el recinto con intensa Luz. La vibración de amor y respeto era fortísima, impresionante.
No se veía un solo trabajador del plano espiritual de pie o con la cabeza erguida; todos estaban en profunda conmoción y acompañaban la oración que Juan Bautista estaba haciendo.
Después llegó su mensaje:
Ante la Excelsa Presencia reflexionamos sobre el tiempo perdido entre ilusiones, torpes deseos y caminos equivocados por los que escogimos andar, en detrimento de la paz inmensa y la alegría indecible que alcanzamos, cuando fuimos impulsados por la Luz que se irradia límpida de Su Amor.
¡Maestro Adorado!
Cura nuestras almas aún enfermas, restaurando en nuestra mente la lucidez de servirte con humildad y amor, con determinación y coraje. La misma que Tú demostraste viniendo a nosotros, cuando dejaste el "Hogar lleno de Luz" y te sumergiste en el "reino de las sombras" donde nos encontrábamos, para indicarnos el camino.
Recoge nuestras partes desmembradas por las incesantes luchas, recomponiendo los cuerpos maculados por falta de vigilancia y negligencia.
Renuévanos Señor, en el soplo Creador, para que despertemos del sueño letárgico de la presunción y la prepotencia al que nos entregamos en otras partes.
En fin, Señor, despierta la consciencia humana conduciéndola por el rastro de luz que dejaste en la Tierra, para que libres de apegos vanos, nuestra centella fulgurante nos impulse hacia las moradas angélicas, destinadas a los que se han liberado de las amarras primitivas de la densa corteza terrena.
Nosotros, vuestros siervos, que aspiramos a la humildad, os pedimos: Señor, bautízanos con la luz de Tu amor, para que en nuestros cuerpos espirituales quede eternamente marcada Tu Presencia.
Queremos servirte Jesús, enséñanos a hacerlo.
En Tus Manos nos entregamos serenos, confiados y felices.
Haz de nosotros, como dijo el humilde Francisco: ¡"Haznos instrumentos de Tu Paz"!
Juan Bautista
GESH - 20/04/2012 - Vitória, ES - Brasil