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Donación de órganos

24/10/2013

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Hermanos, que Dios nos envuelva en Su Luz.

Amigos, no sabéis cuanto he sufrido debido a la ignorancia de todo lo que envuelve al espíritu y su desarrollo en los planos físico y astral.

Mi historia de rebeldía y sufrimiento comienza con mi muerte prematura a los 19 años. Una vida cercenada abruptamente en un accidente, donde la esperanza y proyectos de días mejores se vieron interrumpidos.

Era un muchacho impetuoso, arrogante, que vivía la vida alocada e intensamente. Hasta que un día, en una apuesta, me choqué con el auto, y entonces comenzó mi pesadilla.

Dijeron que estaba muerto.

Yo gritaba: ¡"Vivo, estoy vivo! ¡"Mirad, estoy vivo"!

No sirvió de nada; me llevaron corriendo al hospital y de ahí a la sala de cirugía. En ese momento entré en pánico, lo que escuché me dejó aterrorizado.

Era mi sentencia: la familia había autorizado la donación de todos los órganos de mi cuerpo que fuese posible donar.

En ese instante grité: "!No! No! ¿No veis que estoy vivo? ¡No me matéis"!

No hubo forma, sentí en mis propias carnes como arrancaban todo, mis ojos, mis riñones, mis pulmones, mi hígado. Gritaba locamente de dolor con cada corte en mis órganos.

En determinado momento sentí una mano de mujer sobre mi cabeza y la voz de mi abuela que me decía: ¡"Carlitos, calma, piense en Jesús, acuérdate de Jesús"!

Desesperado me acordé de Jesús. ¡Dios mío! Fui sintiendo paz y somnolencia que me anestesiaban hasta quedarme dormido.

Hoy ya no sufro, lo confieso, pero siento un leve resentimiento que aún no he sublimado, al ver mis órganos en otros cuerpos y la vida que sigue en aquellos que están encarnados.

Por eso estoy aquí, hermanos, para aprender, como vosotros, que el cuerpo material es un regalo ofrecido por Dios a sus hijos, para que estos sigan y cumplan Sus Leyes íntegramente.

Es difícil, lo reconozco. Pero mirando atrás doy gracias por todo, y ahora sé que nada de lo que ocurrió se salió de mi programación de vida.

No tengo autoridad ni sabiduría para enseñar, apenas puedo relatar mi historia y dejarla como reflexión: ¿donar o no?

Lo digo por mí, yo no estaba preparado para morir y mucho menos para cultivar el altruismo de donar sin resentimiento ni rebeldía.

Piénsalo hermano: ¿Qué dice tu corazón; qué sientes?

A partir de ahí supera los obstáculos que detectes para no quedar preso a la ignorancia espiritual.

Deseo la paz, y busco la paz.

Carlitos

Paciente de la Ciudad Espiritual Siervos de Jesús

GESH - 17/09/2013 - Vitória, ES - Brasil

Nota - A lo largo de los 42 años de existencia del GESJ, varios espíritus desesperados, enfermos, algunos incluso odiando a sus familiares por haber dado el permiso para retirar "sus órganos" para transplantes. Ellos dicen sentirse mutilados cuando les sacan los órganos, alegando que no dieron órdenes para eso.

Esos casos son muy tristes y dolorosos.

Está el dicho popular que dice:

"Fazendo figura com o chapéu dos outros".

Pensadlo bien.

Margarida




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