¡Amadas discípulas, amados discípulos, la paz sea con ustedes!
Atendiendo a las llamadas de la humanidad, Jesús engrosa su forma y permanece más cerca de las colectividades que sufren.
Su Amor, profundo e incondicional, faculta a Su Espíritu Luz caminar por los charcos de la Tierra, ayudando, amparando y sanando a aquellos que, en sinceras súplicas, atraen Su Presencia.
¿Por qué dudáis, hermanos de la Tierra, de las bendiciones de Luz que se cierne sobre ustedes y que pueden disfrutar en beneficio de vuestras almas?
¡Elevaos de la oscuridad!
¡Modifica vuestras pérfidas intenciones!
¡Perdonad a quienes os lastimaron!
Haced al prójimo aquello que, os gustaría que os hicieran y colocaos en la presencia amorosa de Jesús. El, que se sacrificó en cuerpo físico, retorna a vuestra convivencia con el alma repleta de amor y no sois capaces, una vez más, de reconocer-Lo.
Atraísteis las tormentas que os abaten con vuestro mal proceder y, cual niño asustado, aún no os reconocéis como culpados de vuestro destino de dolor, y continuáis desobedeciendo las Leyes Divinas, atrayendo mayores y pesados fardos para vuestras existencias.
Hermanos y hermanas, somos hijos de un único Dios, Padre Creador de todas las cosas y, a medida que las conciencias despiertan, se convierten en fieles servidoras de Su Magnánima Voluntad.
Interpretáis los textos evangélicos de acuerdo con vuestra conveniencia, sin embargo, os decimos, hermanos: las lecciones evangélicas son inmutables y eternas y no están sujetas a vuestras sanciones o alteraciones.
La Luz Divina que incide sobre vosotros no se altera por la densidad del ambiente, así como la luz del Sol que calienta vuestros días.
Convertir, en vuestros corazones, las polaridades inferiores por las polaridades superiores de amor y de paz, de armonía y de fraternidad, y veréis vuestras almas impulsionadas a los Mundos Felices que aguardan a todos aquellos que siguen y practican las lecciones de Jesús.
Despierten, hermanos, por la hora suprema que vivís, porque representa, para vuestra alma, liberación o exilio.
Jesús, amoroso Maestro, Guía, Médico, Gobernador Planetario, Luz Divina, os bendiga.
¡Salve, Jesús!
Ramatis, con vosotros.
Y para aquellos que están en sintonía con el GESJ:
¡Hijos, traéis en vuestro cuerpo la Marca de Cristo, y esto representa grandes responsabilidades para el cumplimiento de las tareas a las que os vinculasteis todavía en el espacio!
Que el miedo no abrume vuestra voluntad de seguir transformando e iluminando vuestra alma. Las penurias y dificultades de esta vida son el conjunto de las últimas oportunidades para vuestra ascensión espiritual. Cada uno de los aquí presentes y otros, que aquí no se encuentran, forman parte de un reducido grupo de seres que despertaron para la Luz y desean progresar y que ya han solidificaron en su interior la fe que impulsa al progreso.
Sin embargo, os advertimos, amadas hijas, amados hijos, que la caída de un trabajador ocurre en cualquier etapa donde se encuentre en la Estela del Progreso. Por lo tanto, mantén la mente y las emociones atentas, porque los seres que os atacan son feroces, llenos de maldad y matarán a todo el que vacile.
Vuestros espíritus ya han activado mecanismos y dispositivos que transformarán sentimientos en vuestra alma, elevando vuestras vibraciones a niveles consistentes con la Nueva Era.
Seguid confiados en la presencia amorosa de muchos trabajadores, guías, tutores y Maestros que siguen con ustedes, ayudando, socorriendo, amparando vuestros pasos en la Tierra y de vuestros seres queridos.
"Todo aquel que quiera progresar, que tome su cruz y siga-Me". Estas palabras de Jesús deben ser seguidas para alcanzar la liberación deseada.
Sois discípulos amados y con ustedes estoy, hoy y siempre.
¡Salve, Jesús!
Maestro Ramatis
GESH – 03/07/2020 – Vitoria, ES – Brasil