¡Salve el Maestro Jesús! ¡Aquel que nos guía desde lo Alto!
¡Buenas noches hermanos! En el nombre de la bondad y el amor venimos hasta vosotros para tener una comunicación educativa.
La mediunidad con Cristo es un trabajo de auto disciplina, auto perfeccionamiento y servicio de amor incondicional al prójimo. La preparación para servir se inicia al salir el sol por la mañana, pues lo que se administrará por la noche a quienes sufren dolores atroces en el plano espiritual, comienza a ser aglutinado en forma de energías benéficas desde que despertáis.
Todos nosotros, trabajadores del plano espiritual, conocemos las dificultades, los obstáculos de las lides terrenales para aquellos que se sumergen en la carne para dar cumplimiento a la programación de vida y progresar espiritualmente. No obstante, aquellos reunidos en las Casas de Caridad son llamados a servir, dedicando un poco más de tiempo y esfuerzo, amor y trabajo en favor de los sufridores. No es poco, sabemos que se altera la rutina y se modifican los valores ampliamente difundidos en la vida material. Muchos dejan de disfrutar de sus momentos de ocio con amigos y familiares para reunirse aquí. Muchos dejan de lado el descanso saludable para ofrecer a los que sufren energías de recuperación, palabras amigas y orientaciones de esperanza.
Muchas veces, cansados, piensan en no acudir al servicio, pero sobreponiéndose al egoísmo, ven el altruismo naciente, la bondad y la compasión, el sentimiento del deber que asumieron al afiliarse a la Casa de Caridad, e incluso cansados se dirigen a la Casa Espírita para el servicio redentor. Sin embargo amigos, a pesar de conocer esta realidad, de la cual nosotros formamos parte en otros tiempos, pasando por las mismas etapas de progreso que alcanzará a todos, nuestra obligación es transmitiros esta información, en beneficio de un mejor cumplimiento de vuestro deber.
Estando la psicoesfera de la Tierra congestionada y densa, vuestra mente ha estado captando formas negativas que se acumulan como montículos en vuestra mente, asociándose con aquellos pensamientos que emergen de sentimientos no resueltos, por la rebeldía y la inercia del pasado, y muchas veces del presente.
Nos toma un tiempo limpiar vuestra casa mental antes de empezar a atender a los que llegan, sin embargo este esfuerzo en la limpieza ha ido en aumento, pues cada vez más los hermanos entran en la Casa con la mente repleta de inutilidades y suciedad que necesita ser vaciada para beneficio de aquellos que llegan para ser atendidos.
Siendo conscientes de esta realidad, si podéis ayudarnos en la limpieza, empezando por una extrema vigilancia en el momento del despertar, hasta la llegada a esta Casa. Os estaríamos muy agradecidos y esta disciplina mental os traería muchos beneficios para la vida en la materia.
Después de la limpieza, suministramos las energías que llenan los vacíos y completan los pensamientos de amor y compasión, de bondad y esperanza que deben ser absorbidos por la mente de los desencarnados acoplados a vosotros. Nuestro trabajo de limpieza se prolonga demasiado y por eso nos dirigimos a vosotros y os solicitamos ayuda, recomendándoos que tres veces al día meditéis sobre el servicio que os aguarda, abriendo el Evangelio, elevando el pensamiento a lo Alto, procurando disipar las energías negativas que intentan infiltrarse en vuestros pensamientos.
De ese modo pensamos que la disciplina os podrá ayudar a adquirir el automatismo necesario para que, de manera inconsciente, en el futuro, creéis las barreras mentales, evitando el asedio y la absorción de miasmas negativos del ambiente por donde pasáis.
Sin más orientaciones por el momento, nos despedimos, agradeciendo inmensamente esta oportunidad.
Antes de partir dedicamos unos instantes a resolver dudas que tengáis.
Margarida - En nuestros Estatutos existen algunos puntos sobre este asunto. Todos debemos tener una vigilancia muy grande. Agradecemos vuestra presencia amiga y las enseñanzas que nos habéis transmitido.
Emmanuel - Hermanos, la falta de vigilancia, la comodidad y la suposición de que aquello que es invisible no se ve, muchas veces somete a los hermanos a una relajación en la disciplina mental. Hermanos, dedicaos con ahínco, pues una vez perdido el cuerpo de carne, sólo la mente guiará vuestro destino en los planos inmateriales.
Que la Paz de Cristo esté con vosotros.
Emmanuel
GESJ - 10/11/2010 - Vitória, ES - Brasil