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Macular la Patria del Evangelio es corromper la sanidad de la propia mente

09/08/2011

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Hermanos, que la paz y la bondad se desborde en júbilo de amor en vuestros corazones.

Mucho nos alegra nuestra pasada encarnación en Brasil. Conscientes de nuestras obligaciones ante el Plan Mayor, intentamos entregar a la administración de aquel pueblo naciente, la "Nación Brasileña", las lecciones aprendidas en las vidas terrenas.

Nos importaba imprimir en la administración de las ciudades, las preocupaciones e inquietudes de nuestro espíritu acerca del futuro de Brasil, designando bajo la forma de documentos oficiales, las directrices de una vida en consonancia con las Leyes de Dios, que es también una vida en armonía con las Leyes de la Naturaleza.

Sumergidos en la vestimenta física (encarnados) no éramos claramente conscientes de los motivos que movían a nuestra alma brasileña.

Hoy, sin embargo, viendo los desvíos del País, nos sentimos obligados por nuestra consciencia a esclarecer que vosotros, políticos, sois depositarios de un mandato temporal bajo cuya responsabilidad reposan muchas vidas humanas y otras formas de vida.

Siendo la vida una Obra de Dios, vuestra responsabilidad es inmensa, pues el Padre os confió el cuidado de Su Creación; por lo tanto, debéis responder de qué forma enfrentáis tal desafío.

Espíritus grandemente comprometidos con las Leyes Mayores, llenos de esperanza, prometieron dedicarse a sostener en firme el lema que guía a la Patria Brasileña en la dirección indicada, con la Brújula del Amor de Jesús.

El norte anhelado no es un lugar localizado en algún continente de vuestro Mundo. El punto para el cual fue trazado el camino de progreso de la Nación Brasileña era el de "ejemplificar la fraternidad", lo que otras naciones escogidas antes no consiguieron alcanzar.

Para esto, vuestro pueblo mestizo fue amorosamente reunido, sacando de la esencia de cada pueblo extranjero, las virtudes sublimes del alma.

Conseguido el Proyecto Divino de crear en el mundo físico un ambiente fiel, la elevada tarea de multiplicar los ideales de fraternidad se realizó, y se constituyó un nuevo pueblo humilde, manso, fraterno, acogedor y alegre.

Mientas tanto, a pesar de estar imbuidos por las más altas expectativas, los reencarnantes, candidatos a formar el pueblo brasileño, tienen su libre albedrío y al entrar en el cuerpo carnal pueden abdicar de las importantes tareas y tomar los desvíos oscuros del alma.

Destinado a ser el Corazón del Mundo y la Patria del Evangelio, Jesús, Bondadoso y Justo, concedió a la sociedad brasileña la presencia de baluartes de la fe, consolidando el Espiritismo en la Tierra. Nacieron, entonces, ilustres brasileños que trabajaron y aún trabajan en la comunicación y divulgación de las lecciones doctrinarias.

Como faro que nos indica los peligros del camino, las Directrices Evangélicas orientan a los navegantes sobre las rocas de dureza insuperable que pueden llevar a naufragios.

Una nación guiada por políticos que no observan las Leyes de Dios, corre el riesgo de perder su rumbo, naufragando en las aguas turbias de la codicia y la corrupción. Graves delitos cometen los gobernantes que se entregan a esas prácticas, pues sobre su espalda acumulan fardos de gemidos y dolor, gritos de angustia y violencia, llantos de desesperación y pedidos de socorro.

Bajo su responsabilidad quedan las recetas de los sueños deshechos, las esperanzas asesinadas, las desilusiones incalculables.

Cada compromiso no cumplido que modifica el rumbo de la Nación Brasileña, representa un pesado fardo en las manos de aquellos que flaquearon ante las facilidades de la vida pública.

¡Duramente serán cobrados!

¡Herir el suelo de aquel que está destinado por Dios para ser el Corazón del Mundo, es hacer sangrar al propio corazón!

¡Macular la Patria del Evangelio es corromper la sanidad de la propia mente!

Como brasileño vengo a llamara a la lucidez y la rectitud de carácter, todos los que cumplen los mandatos electivos y depositan sus pensamientos, palabras y actos en la conducción de la Nación Brasileña. Retomad el rumbo del País, pues la violencia del naufragio inminente os asombrará al borde del abismo en el que os encontráis.

Brasileños, vosotros que lleváis en la intimidad del alma el amor a la Patria, elevad vuestros pensamientos, palabras y actos en favor de la rectificación del destino trazado para vosotros, y creed en los propósitos de Dios, pues Fuerzas Superiores comandan todos los acontecimientos.

Enviad oraciones fervorosas por el "saneamiento del ambiente político", de donde parten las decisiones desastrosas, egoístas y desequilibrantes.

Enviad oraciones fervorosas en favor de los ambientes educativos, para que el amor por el conocimiento pueda nuevamente motivar las actitudes de enseñanza y las condiciones de aprendizaje.

Enviad vuestras oraciones fervorosas en dirección a las redes de asistencia a la salud, para que las condiciones de vida saludable favorezcan el caminar de los espíritus deudores.

Aún en actitud de oración fervorosa, enviad vuestros pensamientos a los responsables de las medidas correctivas de aquellos que yerran, para que tengan la oportunidad de corregirse, así como la reencarnación os proporciona la oportunidad de renovación y progreso.

Para todos los sectores, orad y observad el cumplimiento de las Leyes, sobre todo la de: "Amad a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo".

No hay error en aquel que observa las directrices trazadas por Jesús.

Me despido, deseándoos a todos que la transición entre los desvíos tomados y la ruta definida por lo Alto, acontezca en medio de efluvios de paz, que se derraman sobre vosotros en este momento.

Paz entre hermanos.

José Bonifácio

GESJ - 02/06/2011 - Vitória, ES - Brasil




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