Hermanos,
No sabéis el dolor inmenso de abreviar la vida de un cuerpo que sufre. Yo mismo fui uno de estos. Entrando en el purgatorio kármico, no soporté el sufrimiento del cuerpo físico, y pedí que me abreviaran la vida. Maldita decisión...
El año de purgatorio programado para el plano físico significaban 10 años de sufrimiento en el plano espiritual. Sufrimiento que conlleva una perturbación de la cual mi alma aún no se ha liberado.
Ya han pasado cinco años desde que finalmente conseguí liberar todas las toxinas que me prendían al cuerpo extra-físico; aún estoy en la fase de reequilibrio y me han informado de que al menos tardaré dos años más para recuperar la coordinación normal y el ajuste de las fibras mentales.
Hermanos, no conocéis nada de la vida espiritual cuando estáis inmersos en el cuerpo de carne, entonces rendíos a Aquel que todo lo sabe y vela por nosotros con amor incomprensible para nuestras mentes infantiles. Amad la vida y dedicaos a ella hasta el último instante.
Si hubiese cumplido toda mi programación de vida, me habría ahorrado aproximadamente nueve años de sufrimiento en el plano astral y un año después el desenlace ya se me habría recuperado de las dificultades enfrentadas.
Reflexionad sobre estas palabras que os traigo con permiso del Creador, pues aunque yo no pude comprender ni beneficiarme de la Ley de Acción y Reacción, al menos que esa experiencia os pueda servir para que no sufráis ni dejéis sufrir a otros, como yo sufrí.
A Dios toda nuestra reverencia y gratitud en la alegría y en el dolor.
Paz para todos.
Jaú
GESJ - 25/03/2010 - Vitória, ES - Brasil