4o. Viaje - 30 de Julio de 1984
ERSAM me esperaba en la puerta.
Salimos en dirección al mar. Siempre tengo la impresión de que voy rumbo al Este, en dirección al Atlántico. Hoy, sin embargo, me faltaba esa referencia. Apenas sabía que iba en dirección al mar.
La inmersión vertical en esta ocasión me pareció diferente. Había algo como un espacio vacío en el medio del mar, como aquel centro del remolino. Pude ver que el agua rugía, girando velozmente alrededor del espacio vacío. Encontré el lugar parecido con el espacio abovedado sin agua del viaje anterior. Difería apenas porque había algo que no identifiqué: el orígen que generaba fuerzas gigantes que movían el agua de manera indescriptible. Algo batía el agua como una inmensa centrífuga. Recibí entonces la orientación de ERSAM, aclarándome que estabamos en el Centro de Recuperación de Aguas Contaminadas, localizado en el camino de una de las más poderosas corrientes marinas, que se supone queda situada en el Océano Pacífico. De manera simultánea me fue proyectado un mapa mundi vivo. En este mapa veía claramente que esa corriente fluía por la costa brasileña viniendo del norte, bordeando el continente americano por el sur y siguiendo su ruta por el Pacífico, donde en determinado punto estaba la usina. Quedé maravillado y emocionado con aquel inmenso trabajo que cuidaba de la flora y fauna marina y de la salud del hombre, porque a fin de cuentas ingerimos sal marina, nos alimentamos de peces y uno de nuestros pasatiempos preferidos es el baño de mar. Y para que eso continuara, nuestros amigos y hermanos trabajaban día y noche a fin de que ese equilibrio no se perdiera después de la detonación de armas nucleares experimentadas en alta mar.
Estaba pensando en ese trabajo paciente y sorprendente cuando de pronto sentí la presencia de ERSAM frente a mí. En seguida su rostro se transformó en el de un ser monstruoso, pero que de cierta manera guardaba rasgos suyos. Sentí en aquel momento un gran pavor, por un instante olvidé todo, toda la obra maravillosa hecha por ERSAM y su pueblo e imaginé que él me quería asustar y había preparado una trampa. Quedé grandemente sorprendido por el cuadro horrendo que me fue presentado bruscamente en la pantalla mental. En ese instante sentí que ERSAM estuvo todo el tiempo a mi lado. Que aquellas imágenes horribles eran resultado de las experiencias atómicas de la humanidad de superficie sobre los hombres del mar. Ni por un segundo hubo censura en el aire. Tampoco me sentí avergonzado por la obra maléfica de mis hermanos de superficie, porque percibía un significado mayor, más allá tal vez de los sentidos, de todo aquel encuentro. En aquel instante comprendí perfectamente que todos somos hermanos, no importando el espacio, el planeta o la dimensión en que se viva. Me sentí más con valor al observar el cuadro triste al frente como la proyección de una transparencia sobre una gran pantalla. Los rasgos finos del rostro de ERSAM, su cráneo redondeado e iluminado, se había degenerado. La piel fina y morena se había tornado irregular, tosca como piel de un cocodrilo. El cráneo se tornó puntiagudo, en lugar de aleta luminiscente había solo una cresta dura y negra. No ví boca ni nariz, apenas unos rasgos en la cara asemejaban el lugar antes ocupado por esas partes, en compensación; los ojos se había degenerado y la pobre criatura poseía dos pares de ellos. La cabeza demasiado alargada, no había semejanza alguna con mi amigo ERSAM. Era un cuadro bastante triste. Esas visiones me barrenaban la mente. Vibraban denro de mí, sólo, en el vacío, en lo oscuro.
Me recuperé nuevamente de la visión. No sabía si aún estaba o había yo regresado al Centro de recuperación de Aguas. Por unos instantes estuve solo. Entonces surgió un ser pequeño de apariencia igual a la nuestra; un hombre en miniatura. Me miró de manera significativa. Salió en dirección a un tunel que se adentraba hacia la tierra. Sentí de manera instantánea una simpatía por aquel ser. Fuí en la dirección que él había seguido. Llegué cerca de la entrada del tunel, pero no continué porque percibí que yo era muy grande para entrar allá. Esperé por algunos instantes y como aquel ser no volvió a aparecer, entonces regresé al lugar donde me encontraba antes de que él apareciera. Desde allá miré hacia la entrada de aquel tunel. Allá estaba él, portando en su pequeña mano algo que brillaba y reflejaba la luz y que se modificaba con vivas vibraciones. Entonces él camino hacia mí y me entregó un bello cristal. Lo sujeté y le agradecí por aquel lindo obsequio.
Nuevamente ERSAM estaba conmigo. Entonces mentalmente me dijo: Vamos, por hoy ha sido suficiente. Ya hasta te has ganado un obsequio.
De manera casi simultánea ERSAM me hizo referencia a las criaturas marinas que luchan contra fuerzas maléficas y que son responsables por algunos de los secuestros de hombres y objetos en determinados puntos especiales del mar, como por ejemplo en el área cercana a las Bermudas. De cierta manera, sentí que él nos prevenía. Entramos nuevamente hacia el centro del remolino, protegidos como al inicio del viaje y regresamos hacia a la puerta de la sala de reunión. Agradecí a ERSAM por el maravilloso paseo mientras él regresaba al mar.